25 de febrero de 2019

Lecciones de 4 (formidables) campañas electorales en EE.UU.


En noviembre pasado se celebraron las elecciones legislativas en EE.UU. Los Demócratas lograron la mayoría en la cámara de Representantes generando un balance de poder y trabas políticas a varias iniciativas de la administración republicana de Trump.

Las jornada electoral también eligió a varios gobernadores de estados significativos en la política norteamericana como Texas, California, Nueva York o Florida. 

De los resultados y los efectos no pretendo hacer más comentario, más bien me concentraré en comentar y mostrar algunas de las tendencias  y lecciones más destacadas durante la campaña electoral de noviembre pasado. 

Como saben, las maquinarias electorales en EE. UU. recaudan y gastan miles de millones de dólares -sí, 5 mil millones de dólares, según OpenSecrets.org- contratando estrategas de altísimo nivel, fabulosas agencias creativas, maquinarias comunicativas y de innovación, además de movilizando a miles de personas para dar vida a sus campañas.

Pero no todo es dinero. Rescato 4 ejemplos formidables de campaña: valentía, simpleza, emoción, disciplina táctica y relato (ah, y fantástico uso de tecnologías y redes sociales, en 3 de 4 casos). Veamos.

Sello personal, "al toro por las astas"
Alexandria Ocasio-Cortez, latina (de identidad, 100% norteamericana para que no queden dudas), la mujer más joven de la historia en ser elegida para el Congreso estadounidense, una "tormenta electoral" de 29 años que arrasó en Nueva York, con un discurso "socialista", término que está removiendo las capas conservadoras del partido demócrata y el propio sistema político estadounidense.

De tono propio, autónomo, Ocasio-Cortez extrapola una imagen genuina, directa, suelta y sin abandonar la sobriedad, con mucha energía juvenil aunque subrayando que no esto no es un juego, mucha seriedad (mira su Instagram).

Ocasio-Cortez tuvo una campaña audaz, valiente, llena de mística y color desde sus propios simpatizantes, aunque completamente distanciada de la paleta o estilo Demócratas. Se volcó a las calles, arrancó con un intensivo puerta a puerta por su distrito con los temas duros por delante (salud, educación, desempleo) y fue ganando atención mediática e interés del público a medida que su elocuencia y posición cobraban más y más adeptos. Es una "rock-star".



Campaña en VIVO
Beto O'Rourke no ganó. Este candidato demócrata al senado por el Estado de Texas disputó el escaño
a Ted Cruz (Republicano y ganador de la contienda), en un estado que hace más de tres décadas elige al partido conservador en el cargo.

Pero O'Rourke se mandó un "campañón". Se puso al frente en uno de los estados más difíciles, y cautivó a millones (hay gente que ya habla de "Beto 2020", como guiño a las presidenciales). 

Durante la campaña, también lo etiquetaron como "el candidato Facebook", recaudó 38 millones de dólares y movilizó a millones desde su página de Facebook, nada nuevo para un candidato en EE.UU. diría usted. Pero Beto O'Rourke ya venía haciendo lo suyo desde hace tiempo. Antes del 2016 entendió y usó el poder del "en VIVO". 


Beto O'Rourke le habla a sus 800 mil seguidores en Facebook o Instagram de manera directa, desde lugares comunes como la cocina de su casa o caminando por las calles, con un móvil, sin filtros ni (aparente) producción por detrás. Hizo streaming en vivo vía Facebook antes de discursos, en momentos tensos, durante reuniones de equipo, compartió decisiones "en VIVO" con la gente, y un largo etc. 

Beto O'Rourke desde su cocina: 257 mil vistas



Storytelling. La emoción en la piel
Mary Jennings Hegar tiene 42 años, es madre, esposa empresaria y excombatiente de la Fuerza Aérea. Estuvo en más de 100 misiones en Afganistán y ha sido condecorada por varios actos militares.

"MJ", como se hace llamar, construyó un relato impactante de una mujer que se ha abierto campo y destacado en el mundo "más masculino" posible, el ejército. Ha piloteado y reparado aviones, a salvado vidas, cría niños y todo esto no ha sido fácil, ha "cruzado muchas puertas", como superar violencia doméstica, y superado muchos obstáculos en su vida.

Su historia personal, y su lucha por la igualdad de género en el ejército, fue el centro de su campaña al Senado por el estado de Texas. El siguiente ha sido uno de los vídeos más vistos durante la campaña, tiene una potencia narrativa magistral para una candidata con una historia personal admirable:


Y, de nuevo, vean, otra demócrata alejada del tono, imagen y sello partidario.

Credibilidad: otra de las claves
Pete Stauber es un ex jugador de hockey, policía retirado y ahora miembro de la Cámara de los Representantes por su estado, Minnesota. 

Stauber no tuvo una campaña innovadora, tampoco desbordó en las redes sociales, ni tampoco se ha salido del libreto republicano. Al contrario, ha seguido bastante bien "el manual", y ha triunfado en las últimas elecciones.

¿Por qué resaltar esta campaña? La de Stauber, es una campaña rigurosa, con un candidato "creíble" y respetable, que conoce bien a su electorado. Respaldado desde un inicio por el presidente Trump, refleja una imagen del "hombre correcto" (deportista, policía, católico, padre de 4 hijos, uno de ellos con síndrome de Down) y bastante aferrado a los valores de su comunidad. 

Además de este desempeño disciplinado de su campaña, Stauber jugó una carta muy sensible a su favor: una propuesta de seguro de salud para condiciones preexistentes al nacimiento, como el síndrome de Down. No se sumó a un programa gratuito de salud ni nada que lo pueda etiquetar de "progresista", pero sí rescató esa preocupación sensible, y que conoce muy bien por su historia familiar.


29 de enero de 2019

Memes, WhatsApp y nuevos sentidos: 2 podcasts


Los podcasts, -en simple y directo: un programa o canal radial por internet- son recursos aún poco posicionados en el universo de consumo digital en América Latina y el Caribe. 

Aunque hay indicios que más y más nos apegamos, o regresamos, a esa esencia sonora y radial que fue dominante durante gran parte del siglo XX.

Ya sea en el trayecto hacia o desde el trabajo o centros de estudios, en una caminata, en el gimnasio, por citar un par de momentos de soledad, una buena variedad de podcast nos ofrecería información, entretenimiento, entrevistas de calidad, etc.

Los siguientes 2 podcasts me parecen singularmente importantes para discutir del uso político de recursos digitales, como el WhatsApp y los memes, que nos conducen a transformaciones de las relaciones de consumo y posición política, nuevas maneras de circular de mensajes que construyen "sentido común" en potenciales votantes o seguidores, así como los desafíos de las noticias falsas, la posverdad, la difamación o la exacerbación de sentimientos de odio, violencia o xenofobia.

Descripción de Democracia efímera ¿Cómo gobernar en la era de Whatsapp? - Tecnopolítica:

Todo es Fake: El uso político del meme - Anfibia Podcast

22 de enero de 2019

#ColabDigital: hagamos un plan de activismo colaborativo, sin costo


La comunicación digital se instaló en el mundo del activismo como un aliado en el acceso a la información, facilitó la articulación y movilización de miles de causas, permitió llegar a influir en medios y tomadores de decisiones, dejó abierta la idea de que la rendición de cuentas y hasta la interpelación a figuras públicas es posible a través de canales y plataformas digitales.

Al menos todo lo anterior pensamos tras la primavera árabe y otros procesos políticos. La situación ahora es menos alentadora: Emergen una serie de iniciativas digitales que buscan atacar fenómenos ya instalados en redes sociales como las #FakeNews, la difamación y abusos, las cajas de resonancia, el sensacionalismo, la reproducción del odio, racismo, xenofobia, etc.

No podemos perder la esperanza ni la confianza en herramientas y recursos digitales que faciliten cambios hacia sociedades más justas, equilibradas, sostenibles y libres. Toca explorar más y mejores formas creativas y colaborativas para el activismo. Y de esto también hay varias ideas circulando en la región y el mundo, aunque poco en el país.

Así es que me lanzo con un nuevo proyecto: #ColabDigital. Una iniciativa de aprendizaje, exploración y construcción colaborativa para activismo digital. 

Ideas de cambio + colaboración + acciones colectivas + digital = #ColabDigital



El #ColabDigital arranca con una convocatoria abierta, libre (y gratuita) que lespermitirá potenciar o arrancar un plan digital desde un colectivo de activismo, una organización social, una plataforma cívica, una campaña, medio de comunicación emergente, etc., tenga o no tenga personería jurídica, SIN COSTO!

Esta primera actividad ofrece un análisis de objetivos, canales y desempeño digital (si aún no tienen canales o desempeño, no hay problema), para continuar con 2 sesiones de entrenamiento y construcción colaborativa -entre todo el grupo- de un plan digital, que pondremos en marcha de inmediato,  para avanzar hacia esos objetivos comunes/colectivos.

Si te interesa, ¡nada más completa el siguiente formulario! Fecha límite: domingo 27 de enero a las 11:59 de la noche. 

Preguntas frecuentes:
¿Quienes pueden participar de esta convocatoria?
Cualquier organización, colectivo, institución, medio de comunicación alternativo o emergente que busque cambios sociales, políticos y/o culturales en el país*. 

¿Qué tienes que hacer?
Completar el formulario más arriba. Una vez se notifique la selección, coordinaremos el plan de trabajo y las fechas. Lo ideal es trabajar entre enero y febrero de 2019.

¿Cuánta gente puede participar del colab?
No hay un número determinado, pero lo ideal es entre 10 y 20 personas.

¿Entran también proyectos político-electorales?
Podría ser, merece una evaluación más cuidadosa pero postula, no se pierde nada.

Si tienes más dudas, deja un comentario en este post o contáctame a través de uno de estos canales.

*Estoy dispuesto a colaborar con cualquier organización a nivel nacional, sin embargo la metodología implica sesiones presenciales, dado que estoy en La Paz, si nos juntamos en La Paz o El Alto no hay costo, el equipo o colectivo del interior tendría que estar en condiciones de cubrir los costos de viaje y estadía de 2 días.

10 de enero de 2019

las mejores fotos del 2018


Aunque mi dedicación a la fotografía aficionada a ido en deceso, y en consecuencia, fueron muchas menos fotografías, quise mantener esta "tradición" del blog por publicar una selección de fotos durante el 2018 (puedes ver las de los anteriores años: 201720162015201420132012 y 2011).

Hay cada vez menos fotos alojadas en Flickr, la verdad que el cambio de propiedad y las nuevas condiciones de uso hacen que la use menos, y cada vez más de Instagram. No es la opción ideal, he buscado superficialmente algunas alternativas a Flickr aunque aún sin decidirme.

Volviendo a las fotos y los lugares del 2018, estuve en varias ocasiones en Lima, con atardeceres de ensueño y rincones siempre atrayentes, también en la cautivadora Bogotá y la tranquila San José de Costa Rica. El viaje más largo del año fue a Kenia, donde pude tomarme un par de días para ir a un parque nacional (Hell's Gate) y disfrutar de la famosa sabana africana. Coincidí en Buenos Aires con la discusión de la ley de legalización del aborto y una reconfortante escapada familiar a la isla del Sol, un enigmático rincón de Bolivia.

Les dejo las mejores fotos del 2018 en Lima (Perú), Hell's Gate Nationa Park (Kenia), Isla del Sol (Bolivia), Buenos Aires (Argentina), San José (Costa Rica), La Paz (Bolivia).


25 de noviembre de 2018

Violentos, incluso sin quererlo


9 y pico de la noche de un miércoles de octubre. En La Paz, aunque sea formalmente primavera, a esa hora y en la estación de Sopocachi de la línea amarilla del teleférico hace frío igualmente. 

Ella sube a unos 6 u 8 escalones por delante. Delgada, bufanda en el cuello y bolso colgado en un hombro. Quizá sea estudiante o viene de algún curso. Ya en la plataforma para abordar las cabinas, en el último tramo, apuro el paso para alcanzar al cubo volador que está por cerrar sus puertas automáticas.

Con un movimiento rápido me siento en la butaca de madera, se cierra la puerta, comienza el bamboleo de la cabina al elevarse por el cable y tengo enfrente a la muchacha. Luz tenue, casi tétrica, son segundos de miedo, miedo de verdad.

Ella, sentada en la butaca, rápidamente se mueve hacia el rincón extremo de la cabina y saca su celular del bolso, que pone por delante como un objeto de protección. En una maniobra rápida, se pone los auriculares en las orejas y comienza a mover los dedos sobre la pantalla táctil. 

La miro de reojo, hago lo mismo mientras pienso en detalle de la situación. A 20 metros sobre el aire, con las cabinas cerradas y en movimiento, no hay otra que compartirla hasta llegar a la siguiente estación. Miedo de verdad. Pero en ella.

Adopto una postura relajada, cruzo las piernas y giro el cuerpo hacia el sentido contrario a ella. Intento darle una señal con mi cuerpo: no tengo la menor intención de hablarle, verla o menos abalanzarme encima.

Al llegar a la combinación en la línea verde, me preparo para salir de inmediato. Ni bien la puerta automática con la cara del presidente Morales, como puerta de las cabinas del teleférico, cada obra que realiza el gobierno, se abre, salgo raudo a combinar. Al entrar a mi nueva cabina me cercioro que la muchacha no está cerca, y claro, no lo está.


No cometí un acto violento, pero durante el resto de mi trayecto a casa reflexioné sobre el ejercicio involuntario de violencia. No por voluntad ni por “pecado”, pero me sentí parte de la violencia del sistema, de la calle, del machismo, que toma mi cuerpo y mis movimientos para amedrentar a esa muchacha. 

Los hombres pensamos en la violencia como un hecho aislado, que puede darse por condiciones anormales: un robo, un accidente, un exceso de otra persona... a la mayoría, casi no le pasa. Las mujeres viven la violencia de forma cotidiana sobre todo en el hogar, pero también en las calles, en el transporte, en las aulas y las oficinas. 

Alejarse de la violencia, dejar de reproducirla, no pasa solo “por no pegar” o “no gritarle” a las mujeres. Pasa primero por entender cómo opera, adoptar consciencia de sus formas y mecanismos, a veces tan sutiles y cotidianos, que ignoramos o preferimos "mirar para el otro lado".

No quiero ser percibido como violento, tampoco no quiero que esa muchacha vuelva a sentir miedo, ni que mi hija pequeña, cuando crezca, sienta miedo o viva violencia. Hombres y mujeres, feministas o no -superemos esa discusión- asumamos la responsabilidad de eliminar la violencia hacia las mujeres.

25 de octubre de 2018

Banksy el irreverente


Banksy es de esos artistas "irresistibles". Rebelde, misterioso, irreverente, un "fenómeno" social (en la era de las redes sociales en internet), se ha convertido en un ícono del siglo XXI.

Hace algunas semanas, se organizó una subasta de sus obras en Sotheby's, una prestigiosa casa de subastas de Londres. Esto fue lo que pasó:


La noticia corrió como pólvora tras la "destrucción automática" de la famosa pieza 'la niña con un globo', que acababa de venderse en la módica suma de 1 millón de libras esterlinas, casi 1.3 millones de dólares.

La polémica desató un debate sobre si la destrucción de la pieza era un acto de rebeldía o una artimaña que terminaría finalmente subiéndole el precio.

Finalmente, el artista reveló que un mecanismo de destrucción había sido instalado hacía años en el marco de la obra en caso de que llegara a venderse, aunque algo falló. Mira el resto de la historia:


¿Le crees? ¿Rebelde o marketero? ¿Show o convicción?



6 de octubre de 2018

Nueva lección de periodismo por la BBC


La corporación británica de medios públicos, BBC (en inglés, British Broadcasting Corporation), hace unos días ha publicado un reportaje investigativo transmedia, llamado Anatomía de un asesinato, a partir de un vídeo viral lanzado en redes sociales en julio de 2018 que muestra una atroz ejecución a mujeres y niños perpetrada, ahora se sabe, por unidades del ejército de Camerún, acuarteladas en el norte de ese país en la su lucha contra el grupo terrorista Boko Haram.

El reportaje de 11 minutos (se puede ver completo más abajo) utiliza recursos como Google Maps, Facebook, análisis matemáticos, revisión audiovisual documental y otros recursos disponibles en la Web para responder a las preguntas básicas del periodismo con simpleza, rigor y maestría. 

Además de ofrecer una verdadera lección de periodismo de investigación a partir de herramientas disponibles para cualquiera, la pieza ha logrado arrinconar las autoridades cameruneses y dar con los perpetradores.



24 de junio de 2018

Redes sociales en internet y confianza en los medios


Hace algunas semanas la revista Poder y placer me pidió comentar el resultado de dos encuestas sobre uso y penetración de redes sociales en Internet y confianza del público en medios en Bolivia. 

La revista no tiene versión online ni tampoco presta atención a canales en Internet. Comparto a continuación mi comentario y al final la opción de descargar las encuestas.


La encuesta se aproxima a otros estudios de alcance y uso en redes sociales en Internet, como la encuesta nacional de opinión sobre tecnologías de comunicación e información de la AGETIC, confirmando que 7 de cada 10 personas del eje central del país usa Facebook o WhatsApp. 

Asimismo, la encuesta devela con claridad un uso masivo de jóvenes menores de 25 años por Facebook y el servicio de mensajería por internet, 90%. Aunque su popularidad se extiende con fuerza a adultos menores de 40 años (75%). En este mismo punto, conviene destacar que una mitad de adultos mayores entre 40 y 65 años usa WhatsApp y un 40% de esta misma franja etaria usa Facebook. 

WhatsApp – que por si no lo sabía pertenece a Facebook- se ha instalado como un recurso de contacto y comunicación interpersonal en Bolivia porque multiplica la posibilidad (es más barato comprar megas que gastar en llamadas) de comunicación entre familias, amistades, colegas, clientes y relaciones de todo tipo. Resulta práctico y atractivo e incluso "rentable" el uso de estas tecnologías. Eso sí, existen riesgos de vulnerabilidad de la información que por allí se comparte, así como un potencial uso comercial de la información de las personas por parte de la corporación transnacional propietaria, Facebook. 

Instagram, la aplicación de fotografías e historias gráficas –que también es propiedad de Facebook- sigue creciendo en popularidad en el país, sobre todo en los más jóvenes. 1 de cada 4 personas del eje ya la usa, siendo 2/3 de esos usuarios jóvenes menores de 25 años. 

A pesar de este uso cada vez más popularizado y masivo de aplicaciones y redes sociales, la encuesta reafirma otros hallazgos (como el de la encuesta de la AGETIC antes mencionada): Más de ¾ de la población confía más en los medios masivos y tradicionales (como la TV, prensa escrita y la radio). Si bien la encuesta demuestra que, a más edad, mayor confianza en los medios tradicionales, 7 de cada 10 jóvenes de menos de 25 años, cuya población se la considera “nativa digital”, aunque no lo sea del todo, todavía confía más en los medios tradicionales.

Descarga los resultados de las encuestas (lamentablemente me entregaron datos agregados, aunque les pedí desagregación) desde este y este enlace.



21 de junio de 2018

Los venezolanos de la esquina


Lima, 9 de la noche de un sábado durante el Mundial. Al mediodía, Perú perdió 1 a 0 contra Dinamarca y la ciudad aún no se recupera del golpe anímico, pues la fiesta estaba armada. Hace frío para los limeños aunque todavía es benigno para quienes venimos de climas más hostiles.

En el lobby del hotel espero al conductor de la empresa que habitualmente nos hace el traslado al aeropuerto. Llega y tras un saludo intrascendente nos montamos en un Geely negro marcha china que gana terreno en América Latina. Como siempre, me subo al lado del conductor; no me gusta hablarle a la gente por la espalda.

Eduardo, venezolano, cuarenta y tantos años, estatura mediana, ojos pequeños y un bigote fino sobre el rostro bien marcado por su delgadez. Viste todo de negro y lleva las mangas de la camisa arremangadas, cual si estuviera en el trópico. Fija el celular en el tablero y pone las instrucciones de navegación; conduce con cuidado. 

Antes de llegar al circuito de playas, vía rápida hacia el Callao, la conversación está instalada.

Eduardo llegó hace tres meses a Lima y se siente tranquilo. Dice que fue la mejor decisión que pudo tomar y le agradece a su hija mayor, quien salió primero en noviembre de 2017, “pues allá no hay más que hacer, está todo perdido”. Le tomó nueve años levantar una tienda de artesanías en Caracas junto con su esposa y, a pesar de todo, la vida iba bien. Pero hace dos años la escasez se acentuaba y las ventas empeoraban; intentó volver al trabajo de su juventud, la construcción, pero no había material y el sector estaba paralizado. Decidió marchar.

Eduardo dice que a su esposa le cuesta tolerar el frío estacional, que si bien ellos vienen de una zona templada de Venezuela, el frío del invierno en Lima la tiene a mal traer, "vea usted que esos pies son un hielo por la noche y no hay cómo calentarlos". Con todo, se sienten tranquilos. Me lo dice en un cruce de vías con el semáforo en rojo. “Fíjese, aquí vamos conversando y sin peligro, tranquilos, llego a casa a las 10 u 11 de la noche sin problemas. Allá el peligro está en cada esquina, la gente mata y muere por miserias”.

Primero llegó la hija mayor de Eduardo. Lo hizo a Lima, una ciudad en la que es ya común -como en Bogotá, Medellín, Santiago o tantas otras de Sudamérica- escuchar a la mesera o la empleada doméstica, al guachimán o incluso al vendedor ambulante, con acento venezolano.

Eduardo agradece a dios varias veces, no entro en detalles pero está clara su fe. Me dice que agradece por tener comida y todo lo básico gracias al apoyo de mucha gente en Perú; desde la persona que les alquila un par de piezas hasta quien le dio el trabajo. Puede comprar pan, leche, café, azúcar, huevos, carne de res o papel higiénico, “es una cosa increíble, aquí hay de todo, y si uno trabaja, con lo que gana ya está tranquilo, come dos o tres veces al día, cubre todo lo que necesita”, sentencia. 

Hago un silencio ya muy cerca del Callao y me confronto mentalmente con la “normalización” de la violencia, la escasez, el hambre.

Eduardo dice que la crisis venezolana es responsabilidad del gobierno. “No sé si hay o no esa conspiración pero cómo es posible que el gobierno no haga algo por el pueblo: ellos allá viviendo tranquilos, con todo ese dinero del oro y el petróleo, y la gente en las calles pasando hambre”.
Foto: UN News
El viaje

El atasco del tráfico en el Callao me da la oportunidad de preguntarle cómo fue su viaje.

Eduardo, su esposa y su hija pequeña fueron a dormir tres noches a la calle, en una fila que se instala de manera informal en lugares señalados por empresas de transporte. “Allí hay que dormir pues pasan lista a las 9 de la noche, a las 12 noche y a las 3 de la madrugada. Si alguien no está en su lugar sale automáticamente de la lista”.

El bus rumbo a la frontera colombiana va con 50 personas y se demora más de 12 horas en conseguir el sello del pasaporte. “Viera la cantidad de gente cruzando ese puente, es todo un caos”, dice Eduardo. Luego viene el problema del bus colombiano. Ellos tuvieron suerte y lo consiguieron al día siguiente, durmieron sobre cartones en la calle, de nuevo en la calle. La frontera entre Colombia y Ecuador fue, nuevamente, un trámite de 8 horas para sellar pasaportes, aunque luego fue más fácil tomar el bus. 

Cansados y ya en el último tramo, Eduardo dice que no hubo problema al cruzar hacia Perú, les tomó pocos minutos pues no había mucha gente. “Bienvenido a Perú, me dijeron. Usted no imagina la alegría que nos causó que nos dieran la bienvenida”. 

“Aunque hay gente que se aprovecha y quiere pagar menos que el salario mínimo, o incluso acosan a las mujeres venezolanas, mucha gente en Perú nos entiende y ayuda, sabe que venimos aquí porque allí ya no se puede vivir”, aclara Eduardo, que ya está viendo cómo hacer para que sus dos hermanos lo sigan. Uno estará en Lima con ellos y el menor, de 30 años, irá a Arequipa; ya tiene conversado un puesto de trabajo para él.

“A los que están en la calle, les compro un dulce o lo que sea. Son mis compatriotas y hay que darles una mano, aunque duele mucho verlos así. Sabrá dios lo que están pasando para escapar de esa situación”, me dice ya con pena y más confianza. 

Llegamos al aeropuerto Jorge Chávez y al bajarnos del Geely olor a plástico Eduardo saca mi maleta con diligencia. Le estiro la mano y él me la toma confiado, a lo que sigue un abrazo. Me desea buen viaje y sentencia: “si ve a un compatriota en las calles de su país, ayúdelo, ya usted sabe cómo está la cosa”.

crónica publicada en la revista dominical Rascacielos

29 de mayo de 2018

Datos y códigos abiertos, beneficio colectivo


Si algo han consolidado las nuevas tecnologías de información y comunicación es la posibilidad de colaborarse y generar más y mejores condiciones para conocimiento abierto.

Lo anterior puede parecer un cliché de entusiasta tecnológico, aunque este post intenta demostrar que es posible llevarlo a la práctica y expandirlo. 

El reporte de medios de Bolivia en Twitter depende de la recolección mensual de datos que normalmente realizaba con la ayuda de un script que extraía datos de Twitter y el uso de aplicaciones gratuitas en Internet. La información ha sido compartida de manera abierta en una tabla descargable desde Google Docs.

En los dos últimos meses tuve dificultades en la extracción de datos y antes de insistir en un campo que no domino, ni de cerca, la programación, lancé este tuit:
Recibí al menos 4 respuestas inmediatas vía Twitter y 3 mensajes privados más. Compartí como referencia este código de exportación de listas de Twitter. A las pocas horas al menos 3 personas se ofrecieron a dar una respuesta al "desafío".

Al día siguiente Sylvain Lesage compartió su resultado:
El código para réplicas o adaptaciones está en el GitHub de Sylvain y los resultados de las listas públicas en el servidor del mismo compañero: https://payo.rednegra.net/.

Hubo alguna gente interesada en el código y otra en los datos, como pueden ver en las reacciones al tuit. Con esta colaboración, las listas y resultados son más accesibles y abiertos, así como el código que podría permitir la réplica hacia otros temas de investigación.

Existen muchísimos temas desde el periodismo, activismo e investigación podrían potenciarse con la colaboración de desarrolladores, hackers, ciberactivistas y miembros de comunidades de tecnologías y conocimiento abiertos. Oportunidades presenciales como charlas sobre datos (por ejemplo, Datos y Chuflays), el FLISOL o hackatones son momentos propicios para llevar ideas, conocer a gente del ciberactivismo y expandir comunidad de colaboración.