Hay una búsqueda permanente por encontrarse con la vocación, con un sentido activo/productivo en la vida que nos permita transitar por ella lo más aproximados posibles a la felicidad. La mía, como deviene la vida, es explorar, descubrirme en lo que existe pero se me presenta como nuevo, en el tránsito, en el viaje.
Viajar es una actividad humana históricamente poco frecuente. De hecho, leí hace tiempo que en las culturas occidentales de la edad media el promedio de Km de viaje por persona era no más de 25 en toda la vida. Pero aun más frecuente con la economía y pasaporte bolivianos.
No tengo ánimos de queja, sino de goce. Faltan algunas horas para partir a una parte del mundo que me atrae mucho, y con la que estoy construyendo afectos: Europa del Este.
Unos días entrado el nuevo año partiré al recorrido más intenso: Varsovia, Praga, Viena (esperemos Bratislava) y luego Hamburgo, donde también tengo un compromiso académico y presentaré un ponencia en la universidad de esa ciudad.
Invierno extremo, largas horas de vuelo, cambio de horario... son sólo datos. Tengo planeado unas crónicas (intentos de crónica, al menos), un par de ejercicios web y Lo importante es encontrarse con la vocación de uno y permitirse transitar por la vida lo más aproximado posible a la felicidad.
