Esta es la quinta entrega anual consecutiva de las mejores fotos capturadas en los últimos doce meses (mira las del 2014, 2013, 2012 y 2011).
El 2015 fue un año más pausado, de más observación, de más rostros y algunos paisajes, aunque con la misma suerte de viajar mucho. Eso sí, con menos tiempo y posibilidades de fotografiar. Este año estuve en Perú, Chile, España, Alemania, México y, claro, y Bolivia. donde estoy viviendo desde hace dos años.
Me fascinó "perderme" por las calles de Barcelona, volver a la sexy Berlín y recorrer el Chaco, allí donde termina (o empieza) la patria. Como siempre, me lo pasé genial foteando rostros, figuras y colores en el Gran Poder.
Las fotos a continuación están colgadas en mi página en Flickr donde se pueden ver más álbumes. Incluyo aquí las que considero son las más interesantes, mejor compuestas y logradas (o quizá las que mejores recuerdos me traen) del 2015, de entre muchísimas
Este es el tercer año que comparto las mejores fotos capturadas en los últimos doce meses (mira las del 2012 y 2011).
Como nunca antes, el 2013 fue un año de bastantes viajes internacionales y locales, casi todos por trabajo, aunque uno siempre encuentra la manera de escaparse para fotografiar. Este año estuve en Suecia, Georgia, Perú, Bolivia, Argentina, Dinamarca, Alemania y Letonia. De lejos, el lugar más fascinante el viaje por el corazón del Caúcaso, esa difusa frontera entre Europa y Asia, cuyo relato puede leerse en este post.
Las fotos a continuación las seleccioné de mi página en Flickr donde se pueden ver más álbumes. Incluyo las que considero son las más interesantes, mejor compuestas y logradas en el 2013, de entre muchisimas ¿tú qué opinas?
comiendo papaya, tomada en los Yungas (La Paz, Bolivia)
clásica y elegante. Tomada durante la entrada del Señor del Gran Poder (La Paz, Bolivia)
Floreciendo, un cerezo floreciendo y de fondo una iglesia ortodoxa (Tbilisi, Georgia)
Casi 9 de cada 10 internautas usa algun sistema desarrollado en Software Libre aunque muchos no son plenamente conscientes de ello. El Software Libre ofrece soluciones eficientes a la industria del software y las telecomunicaciones, garantiza la libertad, la seguridad, la innovación y la colaboración, genera empleos y es el paso decisivo hacia la independencia tecnológica.
Entonces, ¿por qué los gobiernos latinoamericanos no adoptan [decididamente] el Software Libre?
Varios gobiernos de América Latina, en diferentes intensidades y grados de eficacia, ya han dado pasos normativos y operativos en la adopción del Software libre, como en el caso de Bolivia y el artículo 77 en la Ley de Telecomunicaciones.
Sin embargo, el debate no se ha posicionado en la opinión pública y la normativa aún no se traduce en políticas públicas efectivas. Adoptar software libre es una transformación cultural en la relación entre el estado, el mercado y la sociedad. Una transformación colaborativa, de beneficio social y económico para nuestros países, pero también un cambio en las formas de producción de conocimiento y consumo de tecnología, factores decisivos en el siglo XXI.
En países como Alemania, Brasil, el Reino Unido, Francia y Venezuela ya se han dado pasos importantes a nivel local y nacional en la adopción de software libre, a pesar de que aún se sigue gastando en software privativo.
La implementación de las políticas públicas en cumplimiento de las normas y traducción de los discursos en planes y programas locales, regionales y nacionales es el paso siguiente y necesario.
Para ello se debe comprender queel software privativo, como todos los productos de Microsoft, representa un costo económico, moraly social. El software libre no es gratuito. La diferencia respecto al privativo es que no se paga por software libre, sino que se invierte (véase el vídeo Software Libre vs Software privativo más abajo)
El desarrollo, soporte, migración, compatibilidad, mejora, distribución y réplica de software libre implica inversión. Ese monto tiene dos impactos diametralmente diferentes a pagar por una licencia privativa desarrollada generalmente por una corporación transnacional como Microsoft.
En primer lugar se invierte, no se gasta, en el desarrollo de software para resolver los problemas y necesidades específicos del país, región o municipio. Esa inversión se multiplica no sólo generando empleo, conocimiento propio e industria del software, sino que el resultado puede ser también copiado y replicado en otros niveles del estado, sin mayores costos para el país y en beneficio de todos.
En segundo lugar se invierte en recursos humanos innovadores y conectados a los principios de la participación y la transparencia, fomentando así un nuevo paradigma colaborativo de la gestión pública, el desarrollo empresarial y la educación, las tres áreas de mayor impacto del software libre.
En algunos espacios se argumenta que la migración de productos privativos genera rechazo en los usuarios, algo que directamente se ve desafiado por la estabilidad, seguridad y calidad de los productos de software libre.
Al apostar por el desarrollo de software libre, o de código abierto, que es aquel que se puede ver, estudiar y mejorar su arquitectura y composición, se puede lograr al menos tres resultados en la gestión pública:
Se optimiza recursos públicos invirtiendo y no gastando.
Se reducen costos (hay muchos ejemplos que constatan que en esta materia desarrollar lo propio cuesta menos que comprar lo ajeno) mientras el dinero público genera empleo y conocimiento propio.
Se supera la fase retórica de la soberanía. Con el Software libre podemos desarrollar tecnología para la seguridad, el desarrollo, la igualdad, mejores programas educativos, iniciativas de salud, etc., sin dependencia alguna.
Se genera bienes públicos (en este caso intangible) que además permite ser mejorado y readaptado en el tiempo, más allá de un periodo o gestión política.
Es auditable ya que puede ser estudiado, corregido y mejorado.
Se promueve la rendición de cuentas, la transparencia de gestión y el uso abierto de la información pública, principios fundamentales para nuestras democracias.
La coca es una planta nativa de los Andes. Se ha cultivado y consumido por siglos en estas tierras, práctica directamente relacionada con propiedades curativas y rituales, que ha logrado conferir a esta planta características sagradas.
La hoja de coca ha sido mi objeto de estudio desde una perspectiva, diría yo, poco estudiada: me concentro en las características culturales, económicas, políticas y simbólicas en los procesos de reconstrucción o reimaginación social y colectiva de la hoja de coca, lo que permite, argumento, verla como un artefacto discursivo, un instrumento para la ritualización política.
Por invitación del Departamento de Estudios Latinoamericanos y del proyecto "Texto, imagen, performatividad" ambos de la Universidad de Hamburgo, presenté mi ponencia "The discursive dimensions of the Coca Leaf: Political Ritualised Practices in Bolivia" en aquella universidad el 13 de este mes. Me hubiese gustado tener un registro en audio o vídeo pero ponencia no se grabó, sin embargo, se ha subido todo el material (presentación, ponencia completa y algunas fotos) al blog de la dirección de investigación de la universidad donde trabajo actualmente.
La experiencia sirvió para presentar algunas proposiciones teóricas además de un par de tesis empíricas. La asistencia de catedráticos, estudiantes e investigadores de la universidad y del GIGA aportó al debate sobre el abordaje teórico, desacuerdos siempre constructivos sobre aspectos de contexto y proyección del tema de la coca a escala internacional.
Hay una búsqueda permanente por encontrarse con la vocación, con un sentido activo/productivo en la vida que nos permita transitar por ella lo más aproximados posibles a la felicidad. La mía, como deviene la vida, es explorar, descubrirme en lo que existe pero se me presenta como nuevo, en el tránsito, en el viaje.
Viajar es una actividad humana históricamente poco frecuente. De hecho, leí hace tiempo que en las culturas occidentales de la edad media el promedio de Km de viaje por persona era no más de 25 en toda la vida. Pero aun más frecuente con la economía y pasaporte bolivianos.
No tengo ánimos de queja, sino de goce. Faltan algunas horas para partir a una parte del mundo que me atrae mucho, y con la que estoy construyendo afectos: Europa del Este.
Invierno extremo, largas horas de vuelo, cambio de horario... son sólo datos. Tengo planeado unas crónicas (intentos de crónica, al menos), un par de ejercicios web y Lo importante es encontrarse con la vocación de uno y permitirse transitar por la vida lo más aproximado posible a la felicidad.
Hace más de un año cuando vivía en Londres, antes de visitar Alemania por primera vez, hice una rutinaria visita a la videoteca de la universidad. Encontré y vi dos magníficas películas del director Germano-Turco Fatih Akin, me gustaron tanto que escribí un post poco después.
Ahora estoy en La Paz y veo en el sitio web del Goethe Institute el anuncio de un ciclo de cine Fatih Akin. Siete filmes suyos serán presentados entre el 21 de abril y el 5 de mayo próximos en la sala 4 "Renzo Cotta" de la Cinemateca Boliviana, en 'la versión alemana original con subtítulos en español'.
Berlín es una ciudad sensacionalmente multivalente. Está rebalsada de metáforas, símbolos (los imaginados y los no tanto) e historias vivientes. Goza de una personalidad que debo admitir que me sorprendió desde el primer momento.
Berlín es, en cortas palabras, es una urbe que avanza despreocupada, maltratada pero invencible, 'rayada' pero sonriente. Lo interesante es que sigue reconstruyéndose y re-imaginándose, esta vez, pienso yo, desde una perspectiva histórico artístico-alternativa que se ha convertido en el imán perfecto para quien se considere 'alternativo' o genuino.
Y como me parece difícil definir qué es eso de ser alternativo, al caminar por Berlín queda claro que es el espacio urbano ideal para que cualquier piantao' y sus 'motivos' convivan de la manera más natural y fluida. Porque además, de seguro, habrá uno/a más loco suelto por ahí.
Su devastación durante la Segunda Guerra Mundial y su inmediata reconversión hacia el vivo y cotidiano manifiesto geográfico de la Guerra Fría (léase, dos sistemas, dos mundos, dos 'imaginarios', dos contradicciones... en el mismo lugar, una al frente de la otra, apuntándose día y noche, separadas por un río y un muro, nada más ni nada menos), le han dado más que una identidad.
Le han marcado, pienso yo, un inexorable destino histórico de convertirse en la cubica plástica más allá del bien y del mal, entre el re/encuentro y la nostalgia, entre el utópico futuro y el imborrable pasado.
Han pasado 18 años desde la reunificación pero las dos 'Alemanias' aun existen y son evidentes en términos urbanos, en términos económicos, en las relaciones sociales y de intercambio, en los accesos y las oportunidades, en la estética urbanística (cuál será la más difícil de borrar?).
Las queloidales cicatrices berlinesas son únicas y, la verdad, no hace mucho por ocultarlas. Las luce indiferente, con una cerveza en la mano y un paso lento y libre. Berlín es, ciertamente, como su alcalde Klaus Wowereit la describe: 'pobre, pero sexy'.
Estuve 'desenchufado' por más de diez días en Berlin. Hacía bastante que este viaje era esperado y la ya clásica pausa pascuera europea fue el mejor pretexto para visitar la capital alemana.
Bajo un inusual sol radiante para esta época del año aprendí actividad muy particular inventada (y/o popularizada, vaya uno a saber) por un paceño-berlinés que es a todo dar: a Berlinear.
Tengo mucho que contar y limitado tiempo pero igual intentaré subir posts y fotos durante los siguientes días, recuperando así una de las mayores vocaciones de este humilde blog: caminar... largo y por donde se pueda.
Siguiendo los anteriores enlaces pueden leer la sinopsis de estas dos extraordinarias muestras del cine 'globalizado'. Lo que más me impactó de ambos filmes es el desarrollo de historias paralelas que se interconectan a través de sucesos, a veces trágicos y otras veces no tanto, en un mundo pre-construído como globalizado pero que no ha superado esenciales barreras culturales, simbólicas y materiales.
Ambos filmes observan las relaciones humanas en la comunidad turco-germana, sus quiebres e incosistencias, sus valores y sentidos práctico/históricos.
Ambos filmes ponen en tela de juicio a la globalización asumida como proceso natural y sugieren la intervención del ser y su complejidad cultural en todo momento, incluso cuando no se está consciente de ella y se la descubre más allá.
Hace una semana, una compañera turca en la maestría, a tiempo de presentar un estudio sobre retórica política en la Cumbre de Davos, comentó: 'Turquía es muy occidental para oriente y muy oriental para occidente, es la eterna paradoja'.