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2 de julio de 2009

Honduras: el dilema entre legitimidad y legalidad

Fuente: BAGnewsNotes

Los cientistas políticos tenemos una dilema existencial con dos categorías: legitimidad y legalidad. Los métodos nos entrampan cada vez que se realiza un análisis exhaustivo sobre determinada coyuntura y aquí, mis teóricos amigos, créanme ya solo considero meramente referencial la perspectiva Weberiana.

La crisis política hondureña, que se presenta como un 'acto' representativo de las polarizaciones ideológicas regionales, goza de variables difíciles de desmenuzar desde una u otra posición. Sin embargo, creo que hay un consenso más o menos general (y esta es una mirada desde fuera de Latinoamérica) que la ruptura democrática con fusiles apuntando a la gente, con encapuchados secuestrando autoridades y oponentes, y restricciones a las libertades civiles dista de lograr un encuentro entre legalidad y legitimidad.

Honduras refleja fracturas socio-históricas, desigualdades perniciosas (como las hay en toda la Región), desacuerdos institucionales y ante todo, fragilidad democrática. Yo no soy un experto en Centroamérica, ni mucho menos, por lo que mis comentarios se limitan al método a través del cual se aspira al cambio político-social.

Veo poco plausible que una acción política hoy en día se legitime por la fuerza en Latinoamérica. Los golpes de Estado, los tanques en las calles y los M16 apuntando a los manifestantes no son conductas legitimizantes. La (i)legalidad merece cuidado ya que los sistemas normativos, desde una perspectiva construccionista, no son absolutos, pueden ser corregidos y modificados. El 'truco', nuevamente, está en el método, en la manera de proyectar e imaginar una democracia más allá del molde.

19 de febrero de 2009

bichos y malos

Yo nací durante un periodo políticamente inestable donde un frágil Congreso buscaba formas y recursos políticos para reestablecer un proceso democrático. Mientras mi madre combinaba sus labor de funcionaria pública de turismo, mis pañales y la escandalosa de mi hermana, a penas un año mayor que yo, los golpes de estado fueron y vinieron. Masacres, secuestros, encapuchados, botas, gorilas, muertes y un estado que 'operaba' con los recursos necesarios para 'establecer el order y el progreso' en la nación. Uno de esos hombres bien vestidos y rebazado de poder 'aconsejó una vez' a los ciudadanos bolivianos "a partir de este momento, todo aquel que contravenga el presente decreto ley, tendrá que caminar con el testamento bajo el brazo".
Que les puedo decir, al tio ese no le fue muy bien y tampoco a mi país.
Hoy leí en La Prensa esta frasesita:
El Gobierno ya tomó una decisión, hubo una reorganización estratégica de la presencia militar en el país, habrá mucha más presencia militar en aquella región (Pando), donde la presencia del Estado es débil, fundamentalmente en regiones fronterizas. Es una decisión que se tomó y eso va a ser así, acostúmbrense a ver presencia militar” Epa! Matemático, guerrillero (para algunos, terrorista, eso es debatible pero al hombre si le gustan los 'fierros y los ruidos') intelectual, comentarista político (porque politólogo no es, se hace y se jacta de haber leído todos los textos), en resumen ningún tribilín, como dirían un ser querido, y que ahora es Vicepresidente de mi país, al que no le sigue yendo nada bien.
Así, y como quien sale silbando 'we shall overcome' de una clase de Música y su influencia en los movimientos políticos y sociales en el siglo XX, me acordé de esta cancioncita de cuando decidí estudiar ciencias políticas: