Tomo ventaja del uso horario para comentar -cortito- lo que seguramente será un tema de amplia discusión en las siguientes horas y días: el resultado del diálogo en la política boliviana. (vean algunos links de
unos y
otros, por así decirlo.)
Que capos!
Finalmente pudieron sentarse, renunciar a sus caprichos -on intereses- y negociar.
Fiesta democrática, triunfa el diálogo.
El parlamento recupera su esencia y proyecta una luz de esperanza.
Evo para rato pero no para siempre.
Los muertos no se olvidan, viva la democracia.
Se me ocurren más y más titulares -o clichés- para describir desde la distancia el fresquito ambiente político nacional que sin duda ofrece una alternativa a la tensión y la escalante violencia.
Hay dos temas que me preocupan: Primero, la imparcialidad del ente electoral y la libertad de expresión/información de cara al referéndum dirimitorio y las elecciones generales. Segundo, la capacidad de operativizar el marco constitucional sobre la temática tierra.
En ambos casos pienso que el gobierno tiene la urgencia de trabajar y avanzar con las organizaciones socio/políticas que en gran parte lo sostienen -entiéndase 'movimientos sociales'- así como con otros entes sociales, profesionales y organismos de cooperación internacional con capacidad técnica y logística en la materia respectiva.
Good luck Evo, the peacemaker.
Los dejo con una de las obras de mi estimado
Emi Longo.