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1 de abril de 2020

Diario de cuarentena | Día 11 - la catapulta


Los niños la están aguantando bien. Dentro de todo. 

Uno vive las presiones del trabajo, la preocupación por la provisión de las necesidades básicas, que seguro son una angustia para una enorme mayoría de adultos a cargo de familias, la búsqueda de algunos espacios de "normalidad" o de distracción (los míos están llegando recién a esta hora, con este diario de cuarentena) y también el goce de momentos intensos de cercanía con la familia.

Así y todo, los niños están pasando un momento duro, los míos son pequeños y tienen muy poco contacto social -salvo un par de vídeo llamadas con los abuelos y uno que otro mensaje con los amigos- ya que toda su interacción se da en los espacios formales como son el jardín infantil o el curso de primaria en el colegio. No les hemos permitido jugar con los niños del edificio ya casi por 2 semanas y estamos en constante conversación de qué es lo que está pasando, las razones de la cuarentena y algunos planes para el futuro; hay que mantener la ilusión y la buena energía.

Por eso nos pusimos a hacer  algunos proyectos, desafíos e ideas que se les ocurren a los niños y que -generalmente- terminamos buscando en YouTube. Así, ayer mi hijo me dijo "hagamos una catapulta"... Tras el breve silencio, mi reacción fue -veamos en YouTube. Vimos algunos tutoriales sin mucho convencimiento hasta llegar a éste:


Pusimos rock'n roll -otro punto que ya comenté, más música, menos noticias- y tras un par de pruebas y una buena hora de papel, medidas, silicona caliente y alguna improvisación, logramos esto:


El juguete de la semana. Hoy en la tarde, durante un nuevo vendaval de trabajo, el turno fue de la mamá con los conejos de pascua hechos de rollo de papel.

Este tipo de canales de proyectos con materiales sencillos y que funcionan son herramientas para el encierro, para el estrés que llevan los niños encima y que probablemente no lo manifiestan o lo están canalizando con rebeldías y comportamientos de otro tipo. 

Esta dimensión del daño emocional la tenemos que tener presente. Qué las pequeñas distracciones sean esa catapulta que nos saque fuera sanos y cuerdos de la crisis.

16 de febrero de 2009

niñ@s haciendo niñ@s

Este humilde blog ingresa hoy a comentar en un terreno nuevo, quizá la antítesis de su esencia, pero que está trascendiendo en un debate muy amplio que toca niveles morales, sociales, políticos y culturales. Como muchos ya saben, el fin de semana los tabloides británicos, famosos mundialmente por su sensacionalismo voraz (sino pregúntele al campeón olímpico Michael Phelps), han cubierto 'a detalle' los pormenores del caso del papá-niño (los 'desinformados en el tema' pueden leerlo aquí en inglés y aquí en español).


Más allá de las múltiples interrogantes que este tema puede causar, las más íntimas y morbosas -incluso 'la posibilidad' que la inquieta Chantelle (15) haya tenido más de un 'amiguito' que ahora reclama la paternidad- el caso está questionando diversos roles en la sociedad y el estado. Padres que conscienten relaciones sexuales entre niños -pendejos que dicen ser "young adults"- y que viven del soporte gubernamental bajo una política social de protección al desempleo, la familia, los derechos civiles, pero que también protege la flojera y la inacción de muchos ciudadanos que encuentran en el beneficio social del estado un medio de vida (créanme mis amables lectores latinoamericanos, muy confortable).

El debate ya ni siquiera cumple criterios moralistas religiosos sobre si se debe o no sostener relaciones sexuales antes del matrimonio, ese meso nivel es casi irrelevante. Tampoco se reduce a la elitista perspectiva que el comportamiento de la 'clase trabajadora' en el Reino Unido es 'quebrado' (pueden ver un debate sobre el tema aquí). Este asunto nos está conduciendo a reconsiderar posiciones en cuanto al rol de la familia en la formación y desarrollo del ser humano en crecimiento, los límites -o extensión- de la intervención estatal en cuanto a políticas sociales. También nos enfrentamos con la desagragación -o transformación- de comportamientos/valores que van a amoldar un ser humano y un concepción del entorno social diferente -para algunos catastrófico y para otros más liberal- en las generaciones siguientes.

Los medios juegan un rol central también en este asunto. Si quieren, por ejemplo, escuchar más sobre el caso, hagan click aquí para acceder a un debate sobre el 'show mediático' alrededor de este tema (BBC Radio 4, en inglés). En fin, yo no creo que sea inaceptable (eso sería negar la realidad) lo que si creo es que es muy complejo y afecta a muchos niveles que entrampan más el debate en una sociedad tan multidiversa como la británica y un estado que está fallando desde su perspectiva proteccionista-liberal.

13 de noviembre de 2008

nice cup'a tea

Estaba en el 365 volviendo de Dorking donde una vez por semana comparto mis limitados conocimientos de esta nuestra lengia cuando un grupo de niños subió acompanados de dos conversadoras maestras. Entraron uno a uno tambaléandose quizás por el efecto de la valiosa carga en sus mochilas y las 'varias capas' de ropa producto del actual invernal otoño.
Como ustedes podrán imaginar, los cristalinos seres ocuparon los ultimos asientos -en Inglaterra las primeras filas están siempre ocupadas ya que el servicio de buses es gratuito para los jubilados- y reanudaron sus avivadas y un tanto estridentes conversaciones.
Mientras me resignaba a descartar las densas páginas de Foucault que traía conmigo la niña sentada al otro extremo del bus interrumpió mis pensamientos apuntando a lo que supongo es un pub campestre:
it is a lovely place where you
could have a nice cup'a tea and relax.
es un adorable lugar donde puedes tomar
una agradable tasa de té y relajarte
No se ustedes pero esa no es la clase de descripciones que uno espera de un ser de menos de un metro de alto y siete oscuros inviernos en su haber, a pesar que concuerdo con dicho comentario -explico mi posición: el té sirve 'combina' con todo en Inglaterra, pero la costumbre dicta que sus propiedades sociales son calmarse, relajarse o arrancar el día.
Me pregunté entonces con este aire de cuestionando todo, será que la ruralidad -entiéndase en Europa y en particular en el sur de Inglaterra de manera diferente al contexto latinoamericano: clases medias altas, tradicional y consecuentemente conservadora- sureña conserva hasta los comentarios mesurados en los niños? Será que la capacidad de reproducir costumbres imaginarias afecta hasta los gustos? Será, por el contrario, que en un década la reproducción de gustos 'arrancará de la simpática jovencita lo siguiente?:
Ye, it's a cool place for having a fag and chillin with m'a girls
O será que tengo que cambiar de bibliografía???