Artículo publicado en la separata del Aula Libre en Página Siete, el sábado 23 de abril de 2011.
La tecnología intermedia cada vez más las relaciones humanas y se posiciona como un factor de cambio social y desarrollo desde el ámbito local hasta el contexto global. De hecho, la historia del ser humano está directamente relacionada con el desarrollo de herramientas, técnicas y tecnologías incidiendo en la transformación de su relación con la naturaleza y con los otros seres humanos.
En tiempos contemporáneos, sin embargo, se suele caer en un determinismo tecnológico simplista y su vez justificante del subdesarrollo. Por un lado, es evidente que las tecnologías están siendo principalmente desarrolladas en el ‘Norte’ y comercializadas a escala global, siendo los países en vías de desarrollo meros consumidores a altos costos. Por otro lado, es también evidente que el Estado y los agentes de promoción de la innovación en ciencia y tecnología (gobierno, universidades y empresas, sobre todo) han hecho poco por invertir decididamente en el desarrollo, acceso y uso de tecnologías de información y comunicaciones (TIC) propias que contribuyan sustantivamente al conocimiento y a la colaboración entre sujetos de desarrollo.