23 de mayo de 2020

Diario de cuarentena | día 63 - Datos y Tendencias de la COVID-19 en Latinoamérica 📊


La pandemia se extiende por la región, es más ayer un alto funcionario de la OMS declaró que Latinoamérica se ha convertido en el "epicentro de la pandemia". 

¿Qué está pasando? ¿Por qué algunos países tienen muchos más casos que otros? ¿Funcionan o no las cuarentenas? ¿Qué datos son confiables y orientadores de lo que va a pasar?

Hay más preguntas que respuestas, aunque algunas certezas: tenemos sistemas públicos de salud mal preparados -o nada preparados-; tenemos un endémico problema de corrupción y opacidad en la gestión de fondos públicos y transparencia de la información; no se ha conciliado la necesidad de tests masivos con la capacidad de aislamiento de casos confirmados y sospechosos; todo, claro, con honrosas excepciones.

De igual modo, el tiempo parece haberse agotado para cualquier programa de transferencias monetarias de emergencia. La gente, por presión del hambre, la angustia económica o sus empleos, está saliendo a trabajar, lo cual nos va a traer -pareciera de manera inevitable- un exponencial aumento de casos en las siguientes 2 semanas.

El siguiente recurso visual permite ver qué está pasando en América Latina de manera absoluta y relativa. Eso sí, debe leerse con un dato en mente, son datos oficiales, de casos confirmados. Como me comentó hace un par de horas Jordy Meléndez desde México,el número real de casos y fallecidos por COVID-19 podría ser podría ser de entre 8 y 13 veces más


En números absolutos, Brasil tiene cinco de cada 10 personas contagiadas de todo Latinoamérica, y seis de cada 10 fallecidos. Perú y Chile son los 2 países con mayores contagios en proporción a la cantidad de población. Mientras que México, Ecuador y Brasil, en ese orden, tienen las mayores tasas de mortalidad.

"La curva" está lejos de aplanarse. Compartiré con mayor frecuencia este tipo de vídeos ilustrativos de los datos y tendencias durante la pandemia:



17 de mayo de 2020

Comunicación de crisis y desinformación en la pandemia [entrevista]


El podcast Esto no es chacota me invitó a una conversación a profundidad sobre comunicación política en tiempos de la pandemia, la desinformación y una nueva medida, afortunadamente derogada antes del programa, que restringía la libertad de expresión en Bolivia.

El momento no es sencillo, transitamos de una crisis política irresuelta a la pandemia por la COVID-19 y el camino hacia una crisis económica sin precedentes para el país. Mi principal reflexión es que el país necesita claridad, certezas y empatía, principios de la comunicación de crisis.


La desinformación era de la posverdad, en tiempos del internet, es condimento inflamatorio nada saludable. La desinformación tiene 2 caras: la que llega sin mala intención, solo porque la gente no verifica y comparte una supuesta noticia, trascendido o "revelación" que le llega por canales cotidianos (grupos de amigos, familiares, barrio, etc), mientras que la otra que se premedita y distribuye por los mismos canales, apela al sensacionalismo y la polarización o comportamiento sesgado.

Comparto el episodio íntegro colgado en la página de Facebook del podcast:


7 de mayo de 2020

Diario de cuarentena | día 47 - "primera vez que recibo algo del gobierno"


En Bolivia ya se paga un bono universal, en paralelo a otros bonos y medidas de mitigación económica ante el duro impacto de la cuarentena.

Hoy pasaba por la puerta del banco Unión y escuché el comentario de un hombre de clase media, sobre los 50 años que le decía a su hijo:

《Primera vez que recibo algo del gobierno.》

Entendí que el señor salía de cobrar un bono. Y pensé, ¿habrá ido a una escuela privada? Puede ser, pero ¿a una universidad privada? Más  difícil, las universidades públicas fueron los únicos centros académicos hasta algunas décadas, pero también podría ser (o que tal vez no fue a la universidad).

¿El señor jamás habrá recibido una vacuna del Estado o atención en salud pública de algún tipo? ¿Jamás habrá recibido seguridad de un policía? ¿Jamás habrá viajado por una carretera, o un certificado de nacimiento gratuito? Y así, la lista podría ser inmensa. 

Tenemos poca -o nula- conciencia de que el Estado, sus instituciones y sus políticas implementadas, es un bien común y atañe a la vida diaria. Lo público no tendría que jamás ser una dádiva o prebenda de los políticos, sino una garantía de derechos, igualdad y oportunidades.

Un Estado más sólido, transparente, consistente con las necesidades, financiado adecuadamente, garante de derechos, nos cambiaría la vida a la mayoría.