Se ha construido -y acaso instalado- una idea parcial y sesgada de las campañas de contraste. Muchas veces se la asocia únicamente al ataque, a la "guerra sucia", a la radical distancia entre mensajes, personajes, una candidatura o una narrativa respecto del extremo opuesto.
Por el contrario, el contraste debe ser "entendido como diferenciación,
más que como ataque. Diferenciarnos en forma y en fondo. En símbolos e
imágenes. En ideas y propuestas. Diferenciarnos de todos los
contrincantes e inclusive de los antecesores", señala de manera precisa y concluyente el consultor político Ricardo Amado Castillo (2019).
El contraste opera en función del contexto, los actores, la narrativa, los adversarios (que pueden ser contendientes, detractores o incluso blancos de una campaña de denuncia, por citar un ejemplo más cercano a acciones la sociedad civil) y sobre todo el cambio que se persigue.
Cierro con dos ejemplos distintos de contraste, con dos propósitos, actores, contextos y adversarios diferentes. El cambio, sin duda, es el eje central del mensaje, en el primero muy anclado en el discurso que diferencia desde la persuasión, en el segundo además en los símbolos y la estética que opera frontalmente, incluso con exceso.
Antes, el Gobierno les llevaba prostitutas, drogas, alcohol, celulares; les autorizaba controlar el crimen desde la cárceles y usar los polígonos de tiro (hay videos que comprueban lo que digo).
Nota: Segundo post una serie de recursos analíticos concisos sobre comunicación política, medios, opinión pública y campañas. Para ver los demás recursos sigue #NotasComPol.
El río de tinta sigue corriendo tratando de
“explicar” el resultado electoral del pasado 18 de octubre en Bolivia, sin duda
cargado de sorpresa incluso para los hoy ganadores.
En este ensayo, argumento que fue la estrategia electoral el principal factor
de la victoria del MAS. Una victoria labrada con acciones
tácticas sobre diversos segmentos, una expansión territorial bien trabajada, un efecto "tijera" sobre Mesa y una cadena de sucesos que fueron arrinconando a los oponentes en una polarización autodestructiva en Santa Cruz y le fueron dejando el campo libre al MAS.
Por su extensión, comparto una versión del ensayo que sigue más abajo en vídeo:
El
rediseño de la campaña
Una de las cuestiones estratégicas de
arranque en cualquier campaña es la conformación de la oferta electoral, salvo
que en este caso tendríamos que ver un “rediseño[i]”,
pues las fuerzas en contienda llevan casi 2 años en campaña.
Paramos por el Movimiento al Socialismo
(MAS), que tuvo una candidatura prolija, equilibrada y con potencia expansiva
en Luis Arce y David Choquehuanca. Ofrece a su primer núcleo electoral perfiles
bastante equilibrados. Campo / ciudad, identidad (de “izquierda” e indígena) /
perfil profesional, humildad / condiciones para gestionar la crisis. Un binomio
eminentemente de “tierras altas” que además, como se verá, consolida y expande
su núcleo desde occidente.
Hay una máxima en campañas: ninguna campaña se parece a otra. Los candidatos cambian, los electores mutan expectativas, hay factores distintos que condicionan la elección, y un largo etcétera.
A 75 días de las elecciones generales en Bolivia, hemos pasado de la larga etapa constitutiva (21F, restitución del "derecho humano a elegirse", nueva Ley de Organizaciones políticas, el inservible proceso de primarias y la configuración del escenario electoral) al momento quizá más táctico, la etapa de afianzamiento del voto y perfilar el relato hacia los indecisos o ambivalentes.
No se trata de ser conceptual o "teórico", sino de acompañar el proceso electoral para entenderlo, escrutarlo y alimentar el debate. En este post discuto de manera mucho más práctica y sencilla lo que nos arrojan las encuestas.
Elija la suya, aquí no me referiré a una encuesta en particular. Pues en general todas están señalando, de alguna u otra manera, la misma tendencia:
El MAS es el partido ordenador de un sistema en recomposición y Evo Morales el candidato consolidado, el candidato gobierno, omnipresente y multiplicador. Con todo, 2 de cada 5 votantes está con Evo y su caudal ronda el 40%, que parece ser el "número mágico".
Mesa es el candidato más volátil, en alguna encuesta en marzo-abril estuvo primero, luego bajó y desde entonces se mueve entre el 33 y el 27 por ciento de la preferencia. Lo cierto es que 1 de cada 3 votantes está con Mesa y Comunidad Ciudadana.
Ortiz es el candidato más "correcto", es decir, el más disciplinado con su estrategia y su discurso. Polariza en el frente posible y busca forzar el quiebre de tendencia: Para la alianza Bolivia Dice No es "ahora o nunca". Lo cierto es que su caudal está en Santa Cruz y tendría muy pocas -por no decir nulas- opciones de expandir un apoyo nacional. 1 de cada 10 votantes está con Ortíz.
A 5 meses de la elección presidencial en Bolivia, entramos en la "etapa constitutiva" de las fuerzas electorales. Es decir, se consolidan las disputas narrativas y los segmentos de votos en disputa.
Justamente ayer, a 153 días de las elecciones, el periódico La Razón -en una buena lectura del timing electoral- publica una encuesta a nivel nacional sobre la intención de voto.
Tras su proclama, el apoyo del Secretario General de la OEA y estas encuestas, las filas masistas habrán comenzado la semana con una sonrisa. Tienen motivos para alegrarse, aunque otro par más para preocuparse.
En este post traduzco la encuesta en clave de configuración del escenario electoral y las alternativas que parecen marcar tendencia para las fuerzas en disputa.
Si tomamos como referencia la "fotografía" entregada por dicha encuesta, el resultado electoral sería muy cercano a este:
¿Por qué?
En Bolivia, el resultado final -y los escaños- se toman con el total de votos válidos. Lo que hice con la encuesta es proyectar el ausentismo y votos nulos/blancos histórico del país para recalcular cómo quedaría el resultado final. Así, el MAS-IPSP de Evo Morales ganaría las elecciones en primera vuelta por lograr una distancia de más de 10 puntos respecto del segundo.
Aquí no contamos con el voto en el exterior, que podría llegar a un 3 o 4 por ciento del padrón, y si se concentra en Argentina, el MAS-IPSP tiene serias condiciones de capturar 3/4 partes de ese voto, lo cual solo reforzaría su victoria con un +-46%.
El voto rural -sobrerepresentado por población en escaños- y la eventual victoria en 6 o 7 de los 9 departamentos, le dejaría al partido gobernante con la mayoría relativa de ambas cámaras, aunque esto podría tener matices, pues podría no ser tan fácil capturar escaños uninominales y quizá incluso disputas aún por verse en Chuquisaca, Santa Cruz, e incluso La Paz (los 2 departamentos con más votos, con más diputaciones plurinominales y uninominales).
En noviembre pasado se celebraron las elecciones legislativas en EE.UU. Los Demócratas lograron la mayoría en la cámara de Representantes generando un balance de poder y trabas políticas a varias iniciativas de la administración republicana de Trump.
Las jornada electoral también eligió a varios gobernadores de estados significativos en la política norteamericana como Texas, California, Nueva York o Florida.
De los resultados y los efectos no pretendo hacer más comentario, más bien me concentraré en comentar y mostrar algunas de las tendencias y lecciones más destacadas durante la campaña electoral de noviembre pasado.
Como saben, las maquinarias electorales en EE. UU. recaudan y gastan miles de millones de dólares -sí, 5 mil millones de dólares, según OpenSecrets.org- contratando estrategas de altísimo nivel, fabulosas agencias creativas, maquinarias comunicativas y de innovación, además de movilizando a miles de personas para dar vida a sus campañas.
Pero no todo es dinero. Rescato 4 ejemplos formidables de campaña: valentía, simpleza, emoción, disciplina táctica y relato (ah, y fantástico uso de tecnologías y redes sociales, en 3 de 4 casos). Veamos.
Los podcasts, -en simple y directo: un programa o canal radial por internet- son recursos aún poco posicionados en el universo de consumo digital en América Latina y el Caribe.
Aunque hay indicios que más y más nos apegamos, o regresamos, a esa esencia sonora y radial que fue dominante durante gran parte del siglo XX.
Ya sea en el trayecto hacia o desde el trabajo o centros de estudios, en una caminata, en el gimnasio, por citar un par de momentos de soledad, una buena variedad de podcast nos ofrecería información, entretenimiento, entrevistas de calidad, etc.
Los siguientes 2 podcasts me parecen singularmente importantes para discutir del uso político de recursos digitales, como el WhatsApp y los memes, que nos conducen a transformaciones de las relaciones de consumo y posición política, nuevas maneras de circular de mensajes que construyen "sentido común" en potenciales votantes o seguidores, así como los desafíos de las noticias falsas, la posverdad, la difamación o la exacerbación de sentimientos de odio, violencia o xenofobia.
La comunicación digital se instaló en el mundo del activismo como un aliado en el acceso a la información, facilitó la articulación y movilización de miles de causas, permitió llegar a influir en medios y tomadores de decisiones, dejó abierta la idea de que la rendición de cuentas y hasta la interpelación a figuras públicas es posible a través de canales y plataformas digitales.
Al menos todo lo anterior pensamos tras la primavera árabe y otros procesos políticos. La situación ahora es menos alentadora: Emergen una serie de iniciativas digitales que buscan atacar fenómenos ya instalados en redes sociales como las #FakeNews, la difamación y abusos, las cajas de resonancia, el sensacionalismo, la reproducción del odio, racismo, xenofobia, etc.
No podemos perder la esperanza ni la confianza en herramientas y recursos digitales que faciliten cambios hacia sociedades más justas, equilibradas, sostenibles y libres. Toca explorar más y mejores formas creativas y colaborativas para el activismo. Y de esto también hay varias ideas circulando en la región y el mundo, aunque poco en el país.
Así es que me lanzo con un nuevo proyecto: #ColabDigital. Una iniciativa de aprendizaje, exploración y construcción colaborativa para activismo digital.
Ideas de cambio + colaboración + acciones colectivas + digital = #ColabDigital
El #ColabDigital arranca con una convocatoria abierta, libre (y gratuita) que lespermitirá potenciar o arrancar un plan digital desde un colectivo de activismo, una organización social, una plataforma cívica, una campaña, medio de comunicación emergente, etc., tenga o no tenga personería jurídica, SIN COSTO!
9 y pico de la noche de un miércoles de octubre. En La Paz, aunque sea formalmente primavera, a esa hora y en la estación de Sopocachi de la línea amarilla del teleférico hace frío igualmente.
Ella sube a unos 6 u 8 escalones por delante. Delgada, bufanda en el cuello y bolso colgado en un hombro. Quizá sea estudiante o viene de algún curso. Ya en la plataforma para abordar las cabinas, en el último tramo, apuro el paso para alcanzar al cubo volador que está por cerrar sus puertas automáticas.
Con un movimiento rápido me siento en la butaca de madera, se cierra la puerta, comienza el bamboleo de la cabina al elevarse por el cable y tengo enfrente a la muchacha. Luz tenue, casi tétrica, son segundos de miedo, miedo de verdad.
Ella, sentada en la butaca, rápidamente se mueve hacia el rincón extremo de la cabina y saca su celular del bolso, que pone por delante como un objeto de protección. En una maniobra rápida, se pone los auriculares en las orejas y comienza a mover los dedos sobre la pantalla táctil.
La miro de reojo, hago lo mismo mientras pienso en detalle de la situación. A 20 metros sobre el aire, con las cabinas cerradas y en movimiento, no hay otra que compartirla hasta llegar a la siguiente estación. Miedo de verdad. Pero en ella.
TRABAJO es un proyecto audiovisual colaborativo que se acerca a la vida de las y los trabajadores de manera horizontal y abierta en América Latina. Este cortometraje cuenta sin filtros ni condicionamientos, de forma honesta y espontánea, cómo es un día de trabajo del amanecer a la medianoche en cualquier rincón de América Latina.
Los vídeos que se presentan en el cortometraje fueron enviados por cientos de personas desde 11 países de la región que muestran momentos reales de su rutina y jornada laboral y lo presentan con sus propias palabras.
El proyecto nació en Internet y vive en Internet. Estrenamos el cortometraje en YouTube. Pasa, míralo:
Podrás ver que hay personajes que conducen el día, y aunque puedan parecer entrevistas, las frases más contundentes y cautivadoras de la película resultan de conversaciones, son fragmentos del sentir o pensar genuino y directo de esas maravillosas personas que compartieron un poco de su trabajo, de cómo ven el mundo.
La idea original fue del colega y amigo Alex Morin-Laprise y mía. Queríamos romper el orden narrativo desde la manera "tradicional" de hacer audiovisuales de campañas en las ONG, nos propusimos que sea la gente de nuestra América Latina sea quien nos diga cómo es el trabajo, cuáles son las preocupaciones o problemas, cómo le ponemos carne, hueso y olor a las desigualdades y también darle centralidad a las alegrías y esperanzas.
Escribimos el guión y lo ajustamos a las imágenes que nos fueron enviadas. En esta titánica tarea participaron colegas quebequenses Laurie Caron, Annie Rocher y Stephanie Essiambre. La edición y posproducción se hizo en Bolivia, en los estudios de 4K con Germán Monje y Juan Pablo Urioste, con el apoyo de Walter Miranda. Las animaciones estuvieron a cargo de Marco Sánchez y la música original y fue compuesta por Sergio Medina, también boliviano, con una apuesta sonora por hilvanar los sonidos de los Andes, el calor del trópico y el ritmo del caribe.
Una campaña pública busca impactar en políticas públicas, ideas, creencias o prácticas con un propósito estratégico, vale decir, un objetivo concreto de cambio en la sociedad, en las relaciones de poder o en las decisiones del mercado o el Estado.
Por lo general, al hablar de campañas el imaginario se sitúa en campañas electorales. Claro, las elecciones son los momentos más evidentes de campaña, aunque en la práctica estamos expuestos a innumerables campañas de toda índole.
Una campaña busca moldear la comprensión de un asunto o el comportamiento hacia un resultado deseable en la sociedad. Parte de un problema o un cambio deseado -mientras más claro y preciso, mejores condiciones de éxito-, transita por una teoría de cambio y aterriza en mapa de actores y de poder. De este proceso se deriva en una estrategia. Por lo tanto, no existe un "manual de campañas", un texto "paso a paso" que sea lineal.
Una campaña, si resuelve ser "pública" (también puede optarse por el lobby, el cabildeo u otros métodos de persuasión) puede usar múltiples recursos o canales: medios tradicionales, los denominados ATL o BTL, instalaciones públicas, Redes Sociales, movilizaciones, alianzas y una serie de acciones comunicacionales alternativas o disruptivas. La premisa siempre es generar resultados concretos, con audiencias concretas, en el lapso de un tiempo determinado.
Eso sí, las campañas deberían estar sustentadas por evidencia, investigación científica, datos sólidos y propuestas tangibles que conduzcan a cambios deseables en la sociedad. Las campañas siempre son políticas, incluso si buscan cambiar comportamientos o creencias, al desafiar imaginarios o relaciones de poder se instalan en la micropolítica.
Con este breve post arranco un ciclo de análisis y discusión de campañas e influencia pública que espero sirva para comprender y actuar con mayores recursos, rigor y precisión, para promover cambios y progreso social.
Comparto un gran ejemplo de campaña (disculpen, está en inglés). Quizá algo distante para la mayoría de las personas, pero justamente por eso muy bien logrado: https://autonomousweapons.org/
Me encantó el uso de una narrativa común: un noticiero, una presentación de "innovación tecnológica" (esas que ahora atrapan la atención mediática de lanzamientos de teléfonos y cosas así) y el desarrollo de una historia -hay que contar historias- que te engancha, que busca primero tus emociones. La evidencia, la parte racional, llega al final. Miren:
Lenín Moreno de AP gana la segunda vuelta en Ecuador con algo más de 200 mil votos, un margen muy cerrado donde pesó mucho le inclinación final del llamado voto indeciso.
La lectura de "la oposición" tras la primera vuelta fue que un 60% estaba en contra de AP (el partido de Correa y Moreno), mientras que las encuestas decían que había un porcentaje similar de rechazo a Lasso.
Hubo un considerable "traslado" del voto contra el gobierno hacia Lasso, algo así como el 19%, de la primera a la segunda vuelta (voto "contra el gobierno"). Sin embargo Moreno logró recuperar algo más de 11% a su favor (voto "contra Lasso"). El voto "contra" resolvió, una vez más, las elecciones.
El voto nulo y blanco sumó cerca del 8%, margen regular aunque con una anomalía (datos oficiales): la 9 de cada 10 votos nulos o blancos son de mujeres. Merece estudiarse y analizarse más.
Guillermo Lasso cometió errores tácticos en la recta final, entre los más costosos, sugirió reducir presupuesto y revertir medidas sociales, mientras que se acercó a mensajes de privatización y menor intervención del Estado.
Lasso montó una campaña agresiva, de ataque y desprestigio. Moreno se mantuvo en la campaña disuasiva y emotiva.
Votaron más mujeres que hombres (datos oficiales) y votaron más mujeres por Moreno que por Lasso.
La diáspora ecuatoriana votó sobre todo por Lasso, excepto en Europa y Asia.
No es justo decir que encuestas fallaron. Los resultados de las más serias (o que pretendían serlo) estaban dentro de los márgenes de error en una elección tan cerrada. El voto en el exterior o algunas poblaciones rurales podría haber sido el factor de "error"
Sobre las acusaciones de fraude: no están respaldadas y ni siquiera tienen pruebas claras, aunque no contribuye a la total credibilidad que el conteo tuviera interrupciones y que la web se habilitara al 90% del conteo rápido.
Las encuestas son instrumentos frecuentes de campañas políticas y electorales. Los métodos delevantamiento se han ido sofisticando y adaptando a patrones diversos culturales.
Las encuestas en medios, como las publicadas esta semana por Mori, Captura e Ipsos, son, por así decirlo, "la punta de un iceberg". Es decir, al momento de recolectar información las empresas incluyen por lo general una batería de preguntas con más detalles o datos y que permiten diversos cruces. Esta información llamémosla adicional se ofrece a equipos de campaña (o ya está encargada de antemano) para la toma de decisiones sobre el curso de las estrategias.
No sé usted, pero yo no he visto esos resultados de mayor profundidad, así que me limito a compartir cuatro ideas esclarecedoras a una semana del referéndo por la modificación de un artículo de la Constitución sobre la reelección del presidente y vicepresidente.
Las encuestas mostrarían la ineficacia de las estrategias de campaña -insisto hasta principios de febrero. Con tantos millones en pauteo y materiales de campaña el SÍ bajo algunos puntos y el NO apenas se mueve un par para arriba, sin grandes cambios. Esta elección se decide en la recta final que ya "corremos" y parece agendada.
Estas encuestas, las tres, de muy similares resultados por cierto, muestran una "fotografía borrosa". Se recogen a fines de enero y principios de febrero cuando quizá el hecho de quiebre más significativo se da días después.
El voto es un acto emotivo y las campañas apuntan, sobre todo, a atraer a los denominados indecisos, ese 15% en promedio que señalan las últimas encuestas. Los indecisos en general tienen una distancia con la política y deciden días previos su voto. Aquí resultaría clave que las encuestas digan dónde viven (urbano o rural) y qué a nivel socioeconómico pertenencen. Si los indecisos fueran más urbano y de clase media, entonces habría pocas chances para el SÍ (dadas la tendencia y las condiciones actuales).
Dado que no es una elección, lo que importa son los votos absolutos y no las proporcionalidades ni las territorialidades. Así, donde se define este referéndum es en el eje donde podría haber algún margen de disputa. A tomar en cuenta: el voto por el NO se muestra consolidado en Potosí y Chuquisaca; departamentos más poblados que Tarija, Beni y Pando que supondrían un efecto marginal; y el voto en el exterior se inclina por el SÍ (la fuerza del voto cautivo en Argentina y Brasil).
Una consideración final sobre el histórico de votación: hay un 12-15% de ausentismo, siempre más alto en el área rural que urbana.
Hasta el próximo domingo con, esperemos, resultados finales.
Aunque de manera anticipada, ya estamos en la batalla por las mentes y los corazones para la reforma constitucional, o no, que permita una nueva repostulación del presidente y vicepresidente de Bolivia.
Lo que parecía un espacio marginal o aislado hace cuatro o cinco años, hoy es parte del centro -no el centro absoluto- de esta disputa electoral: las redes sociales en Internet.Un vaivén que merece tomarse con cuidado.
Hace unas semanas (post que llega tarde, disculpen) estuve en el programa matinal levántate Bolivia por invitación de su conductora Priscilla Quiroga para hablar de este rol y las condiciones de campaña en las plataformas sociales en internet:
Subrayo algunos aspectos de la entrevista:
La campaña ha arrancado de manera dispersa en la Web: El SÍ tiene una base de apoyo evidente en filas masistas y gubernamentales. Por el contrario, hay varios NO, desde la exigua oposición formal en la Asamblea con un par de partidos, las fuerzas opositoras territoriales, algunas organizaciones sociales y una masa no partidaria de descontentos que de manera autoproclamada se da a la tarea de alentar el NO.
Es muy poco probable que se cambie la posición política por un bombardeo de imágenes, vídeos o mensajes en redes sociales. Por lo general, nos relacionamos a un círculo de opinión (amigos, familiares, entorno social, pertenencia, etc) que comparte valores e ideas. En tal sentido, pretender un impacto electoral con dicho bombardeo es cuanto menos ineficaz.
Las regulaciones del TSE no son a las redes sociales en internet, sino a la restricción de instituciones públicas y funcionarios públicos en horarios y espacios estatales por hacer campaña a favor de una de las dos opciones.
La campañas electorales se hacen con estrategia, medios y recursos. Las redes sociales en internet son insuficientes para una "campaña" como tal. Los medios tradicionales y formadores de opinión son cruciales en etapas concretas de la campaña.
Con todo estamos en una etapa inicial y se avisora una disputa más exacerbada después del 22 de enero.
Hay muchas organizaciones de la sociedad civil, activistas y ciudadanas/os activos o preocupados y que les interesa amplificar su voz, articularse y presionar por cambios sociales.
El internet ofrece todo una enorme paleta de posibilidades para el activismo aunque en muchos casos se reducen a cuentas en Facebook o una esquelética cuenta en Twitter.
Verán que hay mucho más. Eso sí, un punto importante de inicio. Las y los ciberactivistas son activistas, hay muchas y muy diversas herramientas pero los click no reemplazan las movilizaciones, las reuniones, las ideas colectivas, simplemente las canalizan, las hacen más cercanas a más gente y más grupos.
Comparto a continuación una serie de herramientas y recursos básicos para el ciber activismo, empezando desde lo más elemental.
O
Si el ciberactivismo es algo nuevo para ti, sugiero empieces descargándote esta guía abierta publicada por Amnistía Internacional que detalla principios básicos, pasos iniciales y ciertamente bastante útiles.
(dale clic a la imagen a la izquierda para iniciar la descarga automática)
1
InfoActivismo es un "espacio para intercambiar conocimiento sobre cómo utilizar tácticas y herramientas digitales para distintas acciones que realizan actores de cambio en América Latina".
Pero además considera que Info+Activismo es un concepto, el acceso a información, datos abiertos y herramientas de análisis y visualización de datos para comprender mejor procesos complejos, presupuestos, gasto, etc. Es un concepto de activismo por la transparencia, el bien común y la rendición de cuentas.
2
Un banco creciente de herramientas es Apps4citizens. Este portal promueve el uso de aplicaciones para más/mejor participación ciudadana y calidad democrática.
Si vas a la "AppTeca" (http://appteca.apps4citizens.org/en) puedes ver una enorme lista de aplicaciones descargables y en su mayoría gratuitas. El único asunto es que este repositorio está en inglés.
El ARTivismo(arte+activismo) es una expresión en las calles, en los muros, en los espacios públicos que usa el arte, los cuerpos o la ruptura de estándares para elevar la voz y procurar el cambio social. Puede ser muy potente y su capacidad de amplificación está directamente relacionada con la Web.
Te recomiendo esta galería de ejemplos publicada por Enmedio y que visites este portal de , una iniciativa privada de diseñadores gráficos para el cambio social. PicaParaArriba
Si estás más interesado, no te pierdas esta "caja de herramientas" sobre activismo creativo: Cómo acabar con el mal y también te recomiendo esta charla por el Antoni Gutiérrez Rubi, un maestro de la comunicación política:
4
Hacktivismo (combinación entre hack + activismo) es un nivel avanzado de ciberactivismo: la protesta y la "movilización" a través de redes de computadoras que pueden llegar a modificar sitios, mensajes incluso operaciones del mercado o del gobierno. Aquí una síntesis de su historia y conceptos (en inglés).
A diferencia de lo que el lenguaje mediático ha posicionado en la opinión pública, por lo general, un hacker no es un bandido cibernético alguien que se dedica a "ingresar y robar" claves de ingreso a Facebook o GMail, sino que son "mejorares" de sistemas, de procesos, de accesos. Mira esta entrevista a un ciberactivista boliviano explicándolo de manera muy sencilla.
El hackactivismo normalmente proviene de redes globales de hackers -sujetos con mucha consciencia social y de justicia, por cierto.
5
Peticiones, firmas o acciones digitales con impacto político o de movilización. También es una forma de activismo el recurrir, motivar o tan sólo firmar una de las tantas causas que se instalan en la Web a diario.
Hay muchas plataformas pero las más populares son Change.org y Avaaz. Puede parecerte que una causa menor, muy concreta o muy local no se compara con lo que verás allí. Pues no, mientras más precisas, concretas y con información relevante sean, puedes tener éxito. Cualquier puede abrir una petición.
Toda acción política, incluso desde la sociedad civil, necesita dinero. Hay muchas formas de suplir la falta de fondos, acciones comunales, aportes de lo que se tenga y pueda, etc., pero también está el Crowdfunding: la financiación colectiva y cooperativa de un proyecto o idea (generalmente pensado para negocios o productos culturales) con retribuciones a los financiadores en proporción a su contribución.
En América Latina aún no es muy común por la brecha tecnológica, las restricciones de acceso a tarjetas de crédito y la rigidez de los sistemas financieros, pero está cambiando.
Voy a ir a esta pregunta quisquillosa que ronda en la mayoría de periodistas y ciudadanos curiosos sobre la redes sociales en esta campaña electoral.
Partamos por desestimar números y para ello tomo dos ejemplos: Samuel Doria Medina, casi 120 mil “me gustas” en Facebook y 25 mil “seguidores” en Twitter. Samuel y su equipo de mercadeo político llevan 3 años en esto. Las cuentas de campaña de Evo Morales, 47 mil “me gustas” en Facebook y 2100 “seguidores” en Twitter, abiertas hace apenas semanas y con un mini ejército por detrás.
Estos números, así aislados y fríos, no nos dicen nada electoralmente. Ni más votos, ni más movilización ciudadana, ni siquiera más opinión pública favorable.
Sucede que, casi como regla general, las y los candidatos están concibiendo y practicando una comunicación unidireccional en las redes sociales en internet, es decir, reproducen la pega de afiche del muro de su barrio en el muro de Facebook, con la diferencia que usted no está obligado a verlo.
Las posibilidades de influencia, por tanto, no están en estas cuentas ni en esos “seguidores”. Las campañas electorales contemporáneas, ya sea por la web, en la radio o en las marchas dominicales, no se trata de re-convencer a los convencidos o de tratar de “convertir” a los que “jamás votarían por uno”, sino de llegar a las y los indecisos, esas mentes electorales más emocionales que no se leen los programas de gobierno o se pasan tres meses reclamando propuestas.
Esa “llegada” al indeciso puede venir de cualquier fuente comunicacional, desde el rumor en el barrio hasta un meme en Facebook. El giro impredecible de un trascendido, un escándalo, frases equivocadas o un “tweet” el sábado 11 de octubre -cuando ya no haya propaganda en los medios, dicho sea de paso- podría cambiar la decisión de votantes, algo muy atractivo para quienes disputan palmo a palmo votos o escaños.
Este texto es parte de las columnas de opinión del suplemento Decisión 2014 de Página Siete, publicado el domingo 21 de septiembre de 2014
Si en algo podemos convenir es que la campaña electoral adolece de capacidad de sorpresa. La centralidad electoral del partido de gobierno, el relato inconcluso de la oposición y las reglas tan “restringidas” de disputa -como la desproporcionalidad de la propaganda o la ausencia de debates entre candidatos presidenciales sobre agendas nacionales- dejan poca chance a una campaña dinámica.
No reclamo un retorno al pasado, para nada. Las campañas electorales ya no son una confrontación de propuestas políticas (de hecho, ¿quién conoce o discute el texto de las propuestas?) sino que sobre todo, son una confrontación de relatos que representan a esos ignorados textos de propuestas electorales. Las campañas son ahora muy audio-visuales, caricaturescas y en “tiempo real”.
Al margen de la judicialización de la campaña del MSM, a poco más de 30 días para las elecciones generales se vive un sólo espacio de disputa esencialmente atizado desde las redes sociales en internet bajo el signo #MachistasFueraDeLasListas.
La violencia contra la mujer, una fractura estructural en nuestra sociedad, y la coyuntura del escándalo de los vídeos filtrados y las declaraciones de candidatos que ya todos conocemos (que corrió como pólvora por la web, dicho sea de paso) fueron los detonantes de la movilización virtual que se materializó también en las calles y que canaliza una serie de demandas desde la sociedad civil respecto a un problema de todos.
Hay movimientos u operadores políticos que se atribuyen la “caída” de Navarro. Las redes sociales en internet fueron el vehículo conductor y buena parte de la presión sobre esa declinación que luego tuvo fuerte resonancia en los medios tradicionales.
¿Faltan los otros?
La centralidad electoral del partido de gobierno, como dije al principio, le otorga “espacio de maniobra” para optar por mantener sus listas intactas, a pesar de cuestionamientos. Quizá esto afecte el voto de un sector sensibilizado con la causa, pero las encuestas le dan margen.
La lección parece ser que el voto no alcanza ni siquiera en tiempos electorales. Es la fuerza de la calle, la agencia de los medios y, ahora además, la posibilidad de propagar como un reguero de pólvora en las redes sociales en internet.
Este texto es parte de las columnas de opinión del suplemento Decisión 2014 de Página Siete, publicado el domingo 07 de septiembre de 2014
Un primer dato de inicio: hay cuentas en Twitter de todos los candidatos a la presidencia.
Bueno, casi.
El candidato-presidente Evo Morales, a pesar de sus explícitas reticencias a la web, tiene una cuenta oficial de campaña recién estrenada a fines de julio (@EvoMPresidente), aunque no tendremos 'tuits' del propio presidente.
Con todo, el mapa electoral presidencial ya está en Twitter y se pueden ver varios datos sugerentes.
El candidato con más seguidores, de lejos, es Samuel Doria Medina (@SDoriaMedina) quien está en la web desde hace años y ha construido una audiencia progresivamente, aunque con errores. Su ritmo de crecimiento es bajo, entre 3,7 y 4,8 por ciento mensual.
Ya en segundo lugar, muy velozmente, está la cuenta de la candidatura de Evo Morales, seguida por la cuenta de Juan del Granado, Fernando Vargas y Tuto Quiroga.
La gráfica siguiente expresa esa relación de seguidores totales y el porcentaje de crecimiento respecto al mes anterior. Nótese el exorbitante número de la cuenta @EvoMPresidente, y no menos despreciable la de campaña de Tuto Quiroga (@YoSoyTUTO) y Juan del granado @juan_delgranado, 26,7 y 29,5 por ciento, respectivamente.
La gráfica a continuación muestra el crecimiento porcentual de cuentas en Twitter de candidatos a la presidencia y vicepresidencia (agregando la cuenta personal (aún no verificada) de Jorge "Tuto" Quiroga: @tutoquiroga, Fernando Vargas: @FerVargasMosua, Ernesto Suárez: @Ernesto_SuarezS, Adriana Gil: @adrianagil_bo) en los últimos cuatro meses:
El ascenso porcentual más notorio es el "Tuto" Quiroga entre julio y agosto muy probablemente se deba a la formalización de su candidatura más que por su desempeño en las encuestas. Otro caso interesante es la cuenta de Juan del Granado quien mantiene un crecimiento porcentual sostenido de entre 18 y 25 por ciento en en el último cuatrimestre.
Tras la presentación de las listas electorales el pasado 14 de julio quedan formalizados los cinco frentes que disputarán las elecciones nacionales de octubre próximo en Bolivia. Este reporte sobre políticos y la política de Bolivia en Twittermantiene su mirada sobre las tendencias que arrojan algunos datos de actores políticos, partidos y sus cuentas en la plataforma. El reporte muestra también, en parte, que las asimetrías de arranque reflejadas en las primeras encuestas también están también en la presencia de líderes en Twitter, un espacio ya reconocido por su influencia en el campo político-digital.
De los cinco partidos en carrera electoral cuatro han avanzando en sus estrategias digitales pero ninguno para aún tener un plan articulado y bien llevado por un equipo. Asimismo, hay tres candidatos a la presidencia con cuentas en Twitter, dos a la vicepresidencia y dos candidatos con un equipo comunicacional gestionando su presencia en la web.
La gráfica a continuación muestra el crecimiento porcentual de los últimos tres meses en las cuentas en Twitter de candidatos a la presidencia y vicepresidencia.
La curva de comportamiento más extraño es de la cuenta de Adriana Gil. La indecisión sobre su candidatura y los problemas mediático-judiciales posteriores pudieron ser factores para postergar la atención en su cuenta. Durante junio casi no tuvo actividad resurgiendo con mucha fuerza en julio.
Otro caso interesante es Juan del Granado quien mantiene el mayor crecimiento porcentual en el último trimestre (entre 15 y 20 por ciento mes a mes) aunque apenas llega a rondar los 900 seguidores.
Nótese que el comportamiento de la cuenta de Samuel Doria Medina es más bien porcentualmente bajo. Esto podría responder a que ya tiene una considerable cantidad de seguidores (ver lista al final del post) y no crece en proporción mensual aunque sigue siendo el candidato que en términos netos recibe más nuevos seguidores mes a mes.
He participado del número 10 de Andamios, la revista de análisis y prospectiva política de Gobernabilidad Democrática del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Bolivia.
Los artículos centrales de esta entrega corresponden a Félix Patzi, Carlos Börth y Jorge Kafka, con textos altamente relevantes sobre la situación de la representación política en el nuevo Estado y un sólido marco de análisis sobre la re-asignación de escaños en las puertas de las elecciones generales de 2014.
Mi contribución se ubica en lo que la publicación denomina ciber-política junto a Eliana Quiroz y #YoSoy132 y con quien tuve la grata oportunidad de coincidir en Cochabamba en septiembre de 2013, relata la experiencia de activismo político y electoral en el marco de la última campaña en su país.
Max Alcántara. Eliana se enfoca en el contexto internacional los nuevos canales digitales para la práctica política, mientras yo me enfoco en el contexto nacional. Max, un joven activista mexicano del movimiento
En la entrevista, comento sobre el uso de Internet en las venideras campañas electorales y el sentido estratégico que los partidos y candidatos deberían desarrollar cuanto antes.
Reproduzco a continuación el contenido de la entrevista.
La agrupaciones políticas deben tener un cambio de mentalidad, afirma el entrevistado.
Pablo Andrés Rivero, experto en comunicación política y campañas, en una entrevista con Página Siete analizó la presencia de los políticos, partidos y agrupaciones políticas en las plataformas de internet y los desafíos frente al mundo de las redes sociales.
¿Cómo evalúa la presencia de los partidos o agrupaciones políticas en las redes sociales?
Varias organizaciones políticas del país utilizan plataformas en Internet, muchas de ellas de manera intuitiva, casi automática a la veloz transformación de las formas de flujo de información y comunicación de los últimos años.
En general, las cuentas o páginas de partidos logran poca incidencia. El mensaje de la ciudadanía es que la militancia tradicional, la afiliación cerrada a un partido no es compatible con la era digital. El segmento de población que más usa las plataformas en Internet son menores de 35 años, mientras los partidos despliegan mensajes y construyen sus "redes” con criterios analógicos, muy poco elaborados para esa audiencia y sin sentido de involucramiento.
¿Cuál es la característica de la presencia de los políticos en las redes? ¿Es interactiva o no?
La presencia en canales digitales tiene que estar muy bien pensada y relacionada a objetivos políticos precisos.
En la mayoría de los casos de figuras políticas de Bolivia no lo es. Algunos políticos utilizan las plataformas como vías de publicación lineal de noticias de su interés. Otros están acompañados de equipos de comunicación que denotan poca espontaneidad, lo que genera poco impacto.
Hay, sin embargo, figuras políticas que usan la web de manera menos ambiciosa, buscando establecer canales de contacto con una audiencia más definida, más local o precisa, cual es el caso de algunos diputados, diputadas y una ministra.
¿Los partidos y agrupaciones políticas debieran tener estrategias de manejo de redes para un año electoral como el de 2014?
Sin duda, pero esto implica transformaciones profundas en las organizaciones políticas, en la manera de construir mensajes y agrupar propuestas políticas. Las estrategias digitales deben ser distribuidas, ya que son conceptualmente opuestas a la concentración de información.
Ése es un enorme desafío para la mentalidad de los políticos en Bolivia. Si vale la analogía, los partidos políticos en el país son aún analógicos.