Hace poco me topé con un artículo que sobre caricaturistas políticos ganadores del Pulitzer que están utilizando inteligencia artificial en su creación. Relatan una relación in/tensa, acelerada, de mucho descubrimiento y potencia, a su vez, con muchas preguntas por resolverse.
Al cierre del artículo, me quedé pensando en un asunto de largo aliento: el impacto de la IA en las oportunidades laborales, especialmente para los jóvenes que recién comienzan su camino.
Estamos en un momento histórico en el que la inversión en tecnologías que automatizan y aceleran procesos productivos no solo es una tendencia, sino una verdadera apuesta global. Las empresas e instituciones buscan eficiencia, y la IA se presenta como la llave maestra para abrir esa puerta. Pero aquí está la paradoja: esa productividad que se gana en términos empresariales no necesariamente se traduce en un beneficio directo para todos los trabajadores (habrá "ganadores y perdedores") , y menos aún para quienes están en formación.
Cuando yo empecé (apenas un adolescente, haciendo archivos en PAT, entonces una productora de televisión), el aprendizaje venía de abajo hacia arriba. Se trataba de hacer, equivocarse, repetir, entender el ritmo del trabajo y aprender de otros, sobre todo, de crecer en la experiencia práctica. Esta es la manera que puedes escalar, descubrir vocaciones y construir un futuro. Hoy, ese camino podría verse erosionado por la capacidad sustitutiva de la IA. Las tareas operativas, que solían ser el terreno de aprendizaje inicial, están siendo absorbidas por algoritmos y máquinas.
¿Y qué queda para los jóvenes que necesitan ese espacio para formarse? ¿Cómo construir experiencia si los peldaños básicos están desapareciendo en los ya cada vez más escasos trabajos formales? Es un problema que no podemos soslayar. Es cierto, muchos jóvenes quieren autonomía y cada vez menos empleos fijos, sin embargo, la automatización puede convertirse en una barrera invisible que excluye a quienes todavía no tienen el capital cultural o técnico para insertarse en un mercado laboral cada vez más exigente y digitalizado. Sumar a otros obstáculos como los techos de cristal o los sesgos por discriminación, origen, género, etc.
Por eso, más allá de la fascinación por la tecnología y la promesa de la productividad, urge pensar en políticas públicas y decisiones corporativas claras y transparentes que protejan las oportunidades formativas y creativas. No se trata solo de producir más, sino de invertir en talento humano, en la capacidad de crear, de pensar críticamente, de innovar. La IA podría ser un aliado para potenciar a las personas, no un reemplazo que margina a quienes están dando sus primeros pasos.
En una perspectiva histórica, los cambios tecnológicos de los últimos dos siglos han sido asombrosos, sin embargo vivimos un momento de incertidumbre equidistante a la velocidad del poder de la tecnología. José María Lassalle (escritor de El liberalismo herido) nos habla de una pérdida del rumbo, “estamos aturdidos ante el espectáculo de tanto poder y tanta incapacidad de gestionar adecuadamente este poder”.
Las grandes empresas tecnológicas, en buena cuenta, se sustentan en ideas cercanas a Alex Pentland (2011 y antes): desde una visión “hiper sistémica”, se auto atribuyen la capacidad de ser el “sistema nervioso” de la sociedad, poder regir desde los sistemas de provisión de servicios básicos, el transporte, las elecciones y por supuesto, el comercio y la publicidad.
Independiente, autónomo, freelancear, "decide cuánto quieres ganar"... Esta idea del empleo flexible y por cuenta propia ha dado un vuelco impresionante en los últimos años, sobre todo alimentado por aplicaciones en línea de servicios como Uber, Airbnb, Rappi, Zolvers y muchas más.
Todo eso se está estudiando bajo el denominativo de "gig economy", trabajos esporádicos y puntuales a través de un "acuerdo" instantáneo mediado por una aplicación móvil en Internet (que, claro, cobra una parte del trato).
En países de economías avanzadas, en general la discusión sobre esta economía está orientada por el dinamismo de esta economía frente a los impuestos y la previsión social a largo plazo, pero también la flexibilización laboral y aprovechamiento de tiempo, espacio y distancias, sin dejar exento el asunto de las condiciones de precariedad y explotación hacia inmigrantes con aplicaciones de reparto, limpieza u otras, como revela esta nota del NYTimes en Español.
Mientras que en América Latina el asunto se hace más complejo por la composición misma del mercado laboral, más del 50% está fuera de la cobertura social, de una u otra forma en el mercado informal, según la propia Organización Internacional del Trabajo, OIT.
Es más, "De los 140 millones de trabajadores informales en la región (cantidad que incluso supera la de África subsahariana), 27 millones son jóvenes. Según cifras del Foro Económico Mundial, seis de cada 10 jóvenes no tiene trabajo en América Latina", de acuerdo con LatinAmerican post.
¿Hacia dónde va el empleo en la región? ¿Cuál es el rol de estas empresas tecnológicas en la nueva configuración del empleo y los derechos laborales en América Latina? ¿Qué deben hacer los Gobiernos, la cooperación y los actores del sector privado?
Hay varias instituciones y analistas buscando respuestas y salidas a estas interrogantes. Reconozcamos que no es fácil, la economía informal y la precariedad laboral anteceden al boom de esta Gig economy (de difícil traducción, algunos simplemente la llaman "economía digital", o "economía de pequeños encargos") el problema es la velocidad de la expansión y los enormes retos en aumento mientras las respuestas no llegan.
Sabían que, de acuerdo a un artículo publicado en la revista Forbes, América Latina es la región de mayor crecimiento de conductores de Uber, con más de 1 millón de personas trabajando sin regulación, respaldo, seguro, etc.
Y sí, Uber, Airbnb, Rappi o PedidosYa, Mercado Libre, housekipp o Zolvers (por citar algunas) solucionan, sacan de apuros, hasta facilitan, y dejan esa idea de que todos ganan: quien necesita algo, paga por un servicio; quien quiere o necesita un ingreso ya, se emplea unas horas y lo obtiene, la empresa que "invierte", gana su parte del trato.
Pero no es tan simple. Comiencen viendo esta fabulosa serie de 4 capítulos cortos producida por la revista Anfibia de Argentina,Plataformas:
Americas Quarterly, un portal de análisis y políticas públicas en el hemisferio, se pregunta: ¿Pueden las plataformas de la economía de intercambio digital llevar al sector informal de América Latina a la formalidad? La respuesta es directa y categórica: No.
Luego, el poderoso Banco Mundial en el informe "La naturaleza cambiante del trabajo" aborda con cuidado la relación entre tecnología, empleo y capital humano en los siguientes años. Entre las conclusiones, se destaca la necesidad de repensar las estructuras tributarias a la luz de la nueva economía digital -en cuyo centro se sitúa esta gig economy-, pero además invertir en sistemas de protección social y en prestar cuidadosa atención a la economía informal.
Sin declararlo de manera categórica, el informe del Banco Mundial da cuenta que la informalidad no es algo que pueda "combatirse" y eliminarse de manera certera en economías emergentes. Habrá que convivir con ella, quizá incluso "darle un cierto carácter de formal", manteniéndose informal. Muy malas noticias para toda es juventud de familias de clase media emergente en la región.
Así, mientras los salarios reales en países de economías emergentes menos desarrollados están estancados o creciendo a ritmos muy lentos, como revela este informe de la OIT, los negocios como Uber o Rappi, basados en la fuerza de trabajo, el riesgo físico y de capital propio, en buena medida en la evasión y elusión fiscal -que en simple, no pagan los impuestos que deberían- en la precariedad laboral, en la competencia desleal a trabajadores precarios -incluso a pérdida primero, para luego elevar precios- en y la ausencia certera de regulación sobre las empresas, que ganan hasta un 30% de las transacciones, y no paran de crecer.
La dinámica de intercambio de bienes, servicios, e ideas intermediada por las tecnologías no es una mala idea y aquí quisiera instalar el debate de las ideas: el principio es interesante y bien podría utilizarse para ser más eficiente con recursos escasos, redistribuir oportunidades, incluso optimizar espacios y herramientas que se usen poco o nada, fomentando una economía más circular y sostenible, el caso es que ahí debe intervenir un marco normativo coherente, políticas públicas que faciliten y que partan de los derechos de las y los trabajadores, trazando mejor el campo de acción de las inversiones, los capitales y las ganancias de esta gig economy, que vino para instalarse y expandirse en la región.
foto: Associated Press /Fernando Vergara
Y si no viste la serie de Anfibia -que te lo recomiendo-, la primera huelga fue contra Rappi en Argentina. Aquí la nota.
La corporación británica de medios públicos, BBC (en inglés, British Broadcasting Corporation), hace unos días ha publicado un reportaje investigativo transmedia, llamado Anatomía de un asesinato, a partir de un vídeo viral lanzado en redes sociales en julio de 2018 que muestra una atroz ejecución a mujeres y niños perpetrada, ahora se sabe, por unidades del ejército de Camerún, acuarteladas en el norte de ese país en la su lucha contra el grupo terrorista Boko Haram.
El reportaje de 11 minutos (se puede ver completo más abajo) utiliza recursos como Google Maps, Facebook, análisis matemáticos, revisión audiovisual documental y otros recursos disponibles en la Web para responder a las preguntas básicas del periodismo con simpleza, rigor y maestría.
Además de ofrecer una verdadera lección de periodismo de investigación a partir de herramientas disponibles para cualquiera, la pieza ha logrado arrinconar las autoridades cameruneses y dar con los perpetradores.
Si algo han consolidado las nuevas tecnologías de información y comunicación es la posibilidad de colaborarse y generar más y mejores condiciones para conocimiento abierto.
Lo anterior puede parecer un cliché de entusiasta tecnológico, aunque este post intenta demostrar que es posible llevarlo a la práctica y expandirlo.
El reporte de medios de Bolivia en Twitter depende de la recolección mensual de datos que normalmente realizaba con la ayuda de un script que extraía datos de Twitter y el uso de aplicaciones gratuitas en Internet. La información ha sido compartida de manera abierta en una tabla descargable desde Google Docs.
En los dos últimos meses tuve dificultades en la extracción de datos y antes de insistir en un campo que no domino, ni de cerca, la programación, lancé este tuit:
Recibí al menos 4 respuestas inmediatas vía Twitter y 3 mensajes privados más. Compartí como referencia este código de exportación de listas de Twitter. A las pocas horas al menos 3 personas se ofrecieron a dar una respuesta al "desafío".
Hubo alguna gente interesada en el código y otra en los datos, como pueden ver en las reacciones al tuit. Con esta colaboración, las listas y resultados son más accesibles y abiertos, así como el código que podría permitir la réplica hacia otros temas de investigación.
Existen muchísimos temas desde el periodismo, activismo e investigación podrían potenciarse con la colaboración de desarrolladores, hackers, ciberactivistas y miembros de comunidades de tecnologías y conocimiento abiertos. Oportunidades presenciales como charlas sobre datos (por ejemplo, Datos y Chuflays), el FLISOL o hackatones son momentos propicios para llevar ideas, conocer a gente del ciberactivismo y expandir comunidad de colaboración.
Pollera celeste, vistosa manta rosada, trenza impecable, veintitantos. Móvil Samsung en las manos y manos libres de la misma marca en los oídos. 8:10 am de un día laboral en la zona sur de La Paz, junto a ella unas 9 personas vamos rumbo al centro en minibus de alguna marca china.
Ella va sentada en esos asientos plegables que tan ingeniosamente los minibuseros en La Paz inventaron hace ya décadas (y nada parece que los vaya a amenazar) para cargar más gente. Yo voy en el asiento justo delante suyo.
Como si el manos libres incluyera una cápsula de aislamiento, la mujer no para de hablar en tono muy alto y no parece importarle. La conversación telefónica capta mi atención por el asunto y la forma: en un aymara mezclado (no sé si decir aymañol,aunque era muy evidente la búsqueda de términos y frases entre aymara y español) la mujer habla con intensidad sobre WhatsApp.
La enérgica pasajera comenta sobre el envío de fotos y mensajes, así como las dificultades por adjuntar archivos y otras opciones para ella avanzadas de WhatsApp (todo lo hilvano o intuyo, de nuevo, por las mezclas de palabras e idiomas).
WhatsApp, esa plataforma de mensajería, llamadas y envío de archivos, está intermediando cada vez más la vida de las y los bolivianos. De las 7 millones de personas en Bolivia acceden a Internet (datos ATT), el 93% de la población mayor de 14 años tiene un aparato celular, el 95% de la población que accede a Internet tiene conexión en su celular y el 91% usa WhatsApp, todo lo anterior según recientes datos de la AGETIC (Agencia de gobierno electrónico y Tecnologías de información y comunicación).
Volviendo a la conversación de la pasajera, no llegué a escuchar su desenlace, tuve que bajarme antes que ella, aunque la anecdótica intromisión involuntaria me lleva a comentar algunos aspectos que debieran ser centrales en la discusión sobre tecnologías en Bolivia.
Con el personaje que abre este post no busco estereotipar o reproducir estigmas, al contrario, celebro que una mujer indígena hoy pueda hablar como le dé la gana en un transporte urbano, en su idioma, con un aparato tecnológico y sobre tecnología, algo negado o restringido hasta hace pocos años. El punto es que la tecnología no es neutra. Si bien las personas somos las que la adoptamos, le damos uso y atribuimos valor, ésta viene cargada de pre-definiciones, valores, riesgos.
WhatsApp ha penetrado de manera arrolladora en Bolivia porque multiplica la posibilidad (es más barato comprar megas que gastar en llamadas) comunicación entre familias, amistades, colegas, clientes y relaciones de todo tipo. Eso sí, como casi todas las aplicaciones y redes sociales en Internet, huasap se concibe en inglés y para mercados angloparlantes. Si bien la expansión de estas empresas está en mercados emergentes, como el nuestro, hay códigos y conceptos que se "traducen", es decir, a los cuales nos tenemos que adaptar y consumir sin derecho a reclamo.
Es cierto, resulta atractivo e incluso "rentable" el uso de estas tecnologías aunque implique ceder a favor de una de las mayores corporaciones del planeta (WhatsApp pertenece a Facebook, por si no lo sabía) un flujo diario y enorme de información que luego usará para lucrar.
Si esa apropiación de información no le parece un problema, hay muchos aspectos de seguridad que sí debemos tomar en cuenta: qué datos, fotos, audios o archivos compartimos que podrían comprometer nuestra seguridad o la de nuestra familia.
Internet ha transformado la manera en que fluye la información, en cómo nos comunicamos y las dimensiones de interrelación con el conocimiento y las oportunidades. Las aplicaciones y la vida cada vez más amarrada al móvil han reemplazado acciones, comportamientos y hábitos de lo más cotidianos, y nada indica que esto vaya a revertirse. Eso sí, tenemos que comprender las dimensiones, riesgos, inseguridades e incluso abusos que suceden a través de estas tecnologías. ¿No se tendría que, por ejemplo, partir buscando una versión de WhatsApp en quechua o aymara?
El "boom" de la construcción en La Paz no ha estado acompañado de políticas ni prácticas -quizá sí de normas incumplidas- que la ordenen y respeten el espacio público. Las obras no cumplen con normas de seguridad con sus trabajadores, pero tampoco con la seguridad de transeúntes, horarios de carga y descarga y otras importantes.
Cerca de donde vivo se está construyendo el nuevo edificio de la Administradora de Tarjetas de Crédito, institución que seguramente le ha ido muy bien con el crecimiento de la economía y el consumo. Como en la mayoría de las obras, quienes están a cargo "toman por defecto" la acera, la calzada y toda el área pública posible para cargar, descargar y depositar materiales, equipos o lo que sea.
Como no encontré un mecanismo de denuncia sin pasar por burocracia u oficinas hice este tuit etiquetando a periodistas, medios y autoridades municipales:
El poder y las reglas. Aquí se construye el edificio de la ATC, la acera y la calzada "les pertenecen". ¿Los peatones a torear autos? pic.twitter.com/Q9gqkNtBjm
En las horas siguientes tuve respuesta de la directora de comunicación del municipio paceño pidiendo ubicación de exacta. Al día siguiente mandaron este tuit (etiquetando a las mismas personas que yo):
@payorivero iniciamos retiro de todo lo que afecta la acera y se le entrego una notificación para que se presente el lunes . pic.twitter.com/grLMvuRtgc
De inmediato vi un par de tuits más con comentarios pidiendo que las autoridades municipales hagan lo mismo con otras construcciones en la ciudad. Algo justo y necesario, sin duda.
Así que además de proponerme hacerle seguimiento a esa notificación y que mis hijos puedan al menos transitar por la acera sin correr peligro, pienso que la ciudad podría avanzar apoyándose en la acción conjunta de ciudadanos y autoridades, sin burocracia y con apoyo de la tecnología.
Un ejemplo germinal y exitoso viene de la ciudad de Boston, en EE.UU. Lanzaron una aplicación llamada BOS:311con la cual cualquier ciudadano o visitante de la ciudad podía enviar un reporte de mal estado de calles, daño al ornamento público, o cualquier necesidad que no sea una emergencia. Esta app ahora está activa en muchas otras ciudades.
Como a Boston le fue tan bien, ganó la ciudad y la gente, decidieron seguir impulsando aplicaciones que se conecten con la ciudadanía y sus necesidades (aquí la lista de apps de la ciudad de Boston).
En http://mejoramosjuntos.org/ hay una serie de opciones para denunciar, reportar y proponer mejoras. Apps4citizens (apps para ciudadanos) es una iniciativa que reúne muchas experiencias y aplicaciones, muchas de las cuales son descargables y adaptables -de código abierto- y gratuitas, como también hay repositorios de apps cívicas como Civic Commons o Stack Cívico.
Hay más, los capos de Ciudadano Inteligente tienen una iniciativa llamada "barrios en acción" (http://barriosenaccion.cl/) a través de la cual la gente puede reportar cualquier problema en su zona.
Apps hay. Capacidad de crear, adaptar y poner en marcha la tecnología también (en Hack Lab en La Paz, el Tech Hub, colectivos de Software libre y desarrolladores podría darle todo un impulso y calidad). Lo importante es la voluntad política de impulsar estas aplicaciones y prácticas que den cuenta y respondan a las denuncias.
¿Cómo se financia? Con las propias multas y sanciones a quienes incumplen.
Menos burocracia, más acción de ciudadanos y autoridades, mejor ciudad. ¿Se animan?
Hace algunas semanas, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) publicó el Estado de la banda ancha en América Latina y el Caribe 2016 (libre descarga aquí).
De extensión más bien breve (no más de 40 páginas), el documento nos actualiza en la situación del acceso, asequibilidad y uso del Internet y la banda ancha en la la región.
"En el último quinquenio, se aceleró el avance de Internet en América
Latina y el Caribe: 55% de sus habitantes usaron la red en 2015, 20
puntos porcentuales más que en 2010. La penetración de las conexiones
en banda ancha también creció fuertemente, particularmente en la
modalidad móvil, la que pasó de de 7% a 58% de la población."
Sin embargo, los desafíos son aún mayúsculos en términos de calidad y equidad en el acceso a la banda ancha e inclusive a Internet. Apenas el 5% de la región accede a una conexión de más de 15 Mbps (que sería un enorme lujo para Bolivia), así como enormes brechas urbano-periurbano-rurales y de concentración de penetración de Internet en el 20% más rico.
Resalto cinco aspectos de avance y tareas pendientes hacia la inclusión digital y democratización de la banda ancha en Bolivia.
1. Más acceso, calidad para unos pocos:
Si bien en Bolivia se estima que hay más de 6,6 millones de conexiones a Internet (dato de la ATT a diciembre 2015), la AGETIC concluye que el 40% de la población urbana y rural accede a internet.
Sin embargo, menos del 5% de los hogares del país tienen una conexión fija, siendo el grupo en la región con más rezago (junto con Cuba, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Paraguay).
Eso sí, en los últimos 5 años, Bolivia ha sido un de los países de la región que proporcionalmente más conexiones domiciliarias ha aumentado (tecnologías de banda ancha móvil).
2. Más conexiones para quienes más tienen (y en la ciudades):
Las conexiones se siguen concentrando en los hogares con más ingreso. En Bolivia, como en Colombia, Ecuador, El Salvador,
Perú y Paraguay, el aumento se concentró en los quintiles 4 y 5, siendo este último el que casi duplica conexiones. Es decir, el 20% "más rico" del país es que el más conexiones recibe.
Ahora bien, hay que aclarar que en ese "20% más rico" entran quienes tienen mucho dinero, la denominada "clase media" e incluso las personas con ingresos cercanos al salario mínimo. En cuanto a la brecha urbano-rural, muy poco se ha avanzado desde el 2010. Los datos del informe aquí analizado señalan, cito, "En el Estado
Plurinacional de Bolivia, El Salvador y Perú, el cambio en la penetración
en las zonas rurales fue casi nulo, mientras que en las zonas urbanas
en todos los países la diferencia nunca fue menor a 5 p.p." (página 15).
Es muy difícil saber cuántas computadoras, teléfonos inteligentes (smartphones), tablets y otros dispositivos están en uso actualmente. Se calcula que 1.5 mil millones. ¿Te has preguntado cuántas de estas funcionan con Windows, Mac u otros sistemas operativos? Mira los gráficos más abajo y te sorprenderás.
Déjame contarte como introducción que el 99.09% de las supercomputadoras corre con Linux. También que empresas como Google, Twitter, McDonald's o la NASA usan Linux.
En Bolivia, según datos del INE para el 2012 (sí, datos totalmente desactualizados en la era digital), hay 643.363 viviendas particulares (23% del país) con al menos una computadora y algo más de 18% de los hogares está conectado a internet (datos nunca exactos por el crecimiento y las modalidades como uso compartido, conexiones móviles, módems USB, etc).
¿Cuántas de éstas computadoras con Windows? Quizá la mayoría. ¿Cuántas con licencia en regla, soporte
técnico y correcto funcionamiento? Quizá muy -muy- pocas.
Aquí es donde entra, por ejemplo, la apuesta por el Software libre. Hay varios sistemas operativos basados en Linux que ofrecen licencias libres, seguras, estables y cada vez más amigables para usuarios sin conocimiento de programación, como el que escribe.
Además, si usted no tiene un iPhone lo más probable, casi con seguridad, es que ya es un usuario de Linux! Vea su móvil, tiene Android, ¿cierto? ¡Pues está basado en Linux!
Le presento algunos datos sobre el (creciente) uso de software basado en Linux.
Veamos datos sobre el uso de sistemas operativos en computadoras, la "base" que permite a sus equipos funcionar:
Si no está aún convencido, este 23 de abril se celebra en todo América Latina el Flisol 2016, el festival de adopción de Software Libre. Busque en este sitio (www.flisol.info) o clic en la imagen más abajo el lugar que le quede más cerca ycomprúebelo. Ser libre, estar seguro y tener un dispositivo estable depende de usted.
Estuve en Bolivia TV, el canal de estado boliviano, para hablar sobre la situación general de Internet en el país, algunos problemas comunes de privacidad y seguridad ignorados u obviados, y la relación de algunos medios sociales con la práctica política.
Rescato la reacción de la gente en Twitter y Facebook mientras se desarrollaba la conversación con Sixto Valdez, conductor de Primicias, a quien vuelvo a agradecer de forma pública por la invitación.
Casi 9 de cada 10 internautas usa algun sistema desarrollado en Software Libre aunque muchos no son plenamente conscientes de ello. El Software Libre ofrece soluciones eficientes a la industria del software y las telecomunicaciones, garantiza la libertad, la seguridad, la innovación y la colaboración, genera empleos y es el paso decisivo hacia la independencia tecnológica.
Entonces, ¿por qué los gobiernos latinoamericanos no adoptan [decididamente] el Software Libre?
Varios gobiernos de América Latina, en diferentes intensidades y grados de eficacia, ya han dado pasos normativos y operativos en la adopción del Software libre, como en el caso de Bolivia y el artículo 77 en la Ley de Telecomunicaciones.
Sin embargo, el debate no se ha posicionado en la opinión pública y la normativa aún no se traduce en políticas públicas efectivas. Adoptar software libre es una transformación cultural en la relación entre el estado, el mercado y la sociedad. Una transformación colaborativa, de beneficio social y económico para nuestros países, pero también un cambio en las formas de producción de conocimiento y consumo de tecnología, factores decisivos en el siglo XXI.
En países como Alemania, Brasil, el Reino Unido, Francia y Venezuela ya se han dado pasos importantes a nivel local y nacional en la adopción de software libre, a pesar de que aún se sigue gastando en software privativo.
La implementación de las políticas públicas en cumplimiento de las normas y traducción de los discursos en planes y programas locales, regionales y nacionales es el paso siguiente y necesario.
Para ello se debe comprender queel software privativo, como todos los productos de Microsoft, representa un costo económico, moraly social. El software libre no es gratuito. La diferencia respecto al privativo es que no se paga por software libre, sino que se invierte (véase el vídeo Software Libre vs Software privativo más abajo)
El desarrollo, soporte, migración, compatibilidad, mejora, distribución y réplica de software libre implica inversión. Ese monto tiene dos impactos diametralmente diferentes a pagar por una licencia privativa desarrollada generalmente por una corporación transnacional como Microsoft.
En primer lugar se invierte, no se gasta, en el desarrollo de software para resolver los problemas y necesidades específicos del país, región o municipio. Esa inversión se multiplica no sólo generando empleo, conocimiento propio e industria del software, sino que el resultado puede ser también copiado y replicado en otros niveles del estado, sin mayores costos para el país y en beneficio de todos.
En segundo lugar se invierte en recursos humanos innovadores y conectados a los principios de la participación y la transparencia, fomentando así un nuevo paradigma colaborativo de la gestión pública, el desarrollo empresarial y la educación, las tres áreas de mayor impacto del software libre.
En algunos espacios se argumenta que la migración de productos privativos genera rechazo en los usuarios, algo que directamente se ve desafiado por la estabilidad, seguridad y calidad de los productos de software libre.
Al apostar por el desarrollo de software libre, o de código abierto, que es aquel que se puede ver, estudiar y mejorar su arquitectura y composición, se puede lograr al menos tres resultados en la gestión pública:
Se optimiza recursos públicos invirtiendo y no gastando.
Se reducen costos (hay muchos ejemplos que constatan que en esta materia desarrollar lo propio cuesta menos que comprar lo ajeno) mientras el dinero público genera empleo y conocimiento propio.
Se supera la fase retórica de la soberanía. Con el Software libre podemos desarrollar tecnología para la seguridad, el desarrollo, la igualdad, mejores programas educativos, iniciativas de salud, etc., sin dependencia alguna.
Se genera bienes públicos (en este caso intangible) que además permite ser mejorado y readaptado en el tiempo, más allá de un periodo o gestión política.
Es auditable ya que puede ser estudiado, corregido y mejorado.
Se promueve la rendición de cuentas, la transparencia de gestión y el uso abierto de la información pública, principios fundamentales para nuestras democracias.
Hasta hace unos meses publiqué una lista con los periodistas más seguidos de Bolivia. Revisando la práctica noté que caía en una suerte de alimentador de egos personales y no contribuía a la comprensión del uso y dinámicas de las nuevas tecnologías de comunicación e información en la opinión pública.
Sin embargo, hay muchos periodistas con amplia experiencia que han adoptado nuevas herramientas como Twitter para mejorar las prácticas informativas, diversificar fuentes, informar en en tiempo real, y acercarse más a las y los ciudadanos en Bolivia.
Lo anterior se relaciona con una hipótesis general que sugiere que las personas en Twitter confían más en personas que en cuentas corporativas o de medios, al margen de quien tiene más o menos seguidores.
A continuación comparto algunas cuentas de periodistas experimentados que mantienen su relación con los medios tradicionales y además son parte de la era digital del periodismo en el país. Muchos de ellos son parte activa y decisiva de la transición de los medios tradicionales y conviene seguirles.
Aclaro que los nombres a continuación no son patrocinados, responden a criterios abiertos de desempeño en el último año (también subjetivos, claro) y no pretenden favorecer o perjudicar a nadie per se.
Andrés Gómez (@AndrsGomezV) es un activo periodista, entre los más seguidos en Twitter. Es crítico hacia algunas acciones del gobierno a título personal y mantiene un activo intercambio con su audiencia.
Yery Guiteras (@yeryguiteras) es un conocido director de noticias de TV, relativamente nuevo en Twitter, aunque bastante seguido. Tuitea cotidianamente sobre todo noticias nacionales.
Mery Vaca (@MeryVaca) empezó a utilizar Twitter en el periodismo antes que muchos de sus colegas, es activa y cercana a sus seguidores, aunque también la usa mucho para intercambios personales.
Alfonso Gumucio (@AlfonsoGumucio), es experto en comunicación y periodista con décadas de experiencia en medios. Tuitea con mesura aunque siempre comparte valiosa e interesante información.
Gabriela Keseberg (@gkdavalos) es una periodista multilingüe, quizá una de las más jóvenes de esta lista, con gran experiencia internacional, siempre muy atenta a lo que sucede en Bolivia.
La
separata del Aula Libre del sábado 16 de Julio publicó en su primera plana el
artículo titulado “La Tecnología en el proceso de cambio”. En el texto, Gonzalo
Villegas Vacaflor intenta justificar una posición anti “proceso de cambio” con
un discurso –sí, discurso– cuya multiplicidad de variables jamás llegan a una
contextualización y articulación clara, sufre de inconsistencias producto de un
argumento teórico forzado y carece de reflexión epistemológica mínima por lo
que se agota en una pataleta retórica antigubernamental.
El Aula Libre, entiendo, es un espacio plural y abierto para la reflexión y el
debate democráticos por lo que no cuestionaré la posición o aspiración política
del autor. Sin embargo, considero que es necesario proponer se precisen
abordajes, términos y contextos en procura que la separata siga siendo una
herramienta de aporte teórico y empírico para la práctica política y no se
convierta en un panfleto de discursos especulativos.
Artículo publicado en la separata del Aula Libre en Página Siete, el sábado 21 de mayo de 2011.
El sociólogo español Manuel Castells argumenta en La Galaxia Internet que la Red es un medio para actuar e informar, un espacio que reproduce ‘culturas abiertas’ y que se presenta ideal para generar impacto social y político[1]. Es cierto que también es un canal para la expansión del capital multinacional a partir de pautas de consumo excesivo además de la expansión de actividades ilícitas y atentatorias contra los derechos humanos, pero de ello no discutiré hoy.
Desde la publicación del mencionado texto hace ya una década, Castells ha profundizado en varios otros volúmenes su argumento a favor de la Red como el espacio cultural de transformación de las formas de intercambio e información, con particular énfasis en procesos políticos. Los medios y mecanismos de interrelación y socialización en Internet, asimismo, han evolucionado bastante desde aquella publicación hacia la oferta de recursos multidireccionales y de interacción.
Ayer se celebró el Día del Internet. Hubieron algunas actividades de diversos órdenes en procura de expandir la accesibilidad en Bolivia (véase por ejemplo la experiencia de El Alto desde el blog de Mario Durán Chuquimia) y además promover el uso para fines educativos, productivos, recreativos, sociales y transformadores, entre otros.
En La Paz se realizó el simposio "Desarrollo y perspectivas de la Sociedad de la Información e Internet en Bolivia" donde expusieron autoridades gubernamentales de telecomunicaciones y promoción de las TICs, expertos internacionales, representantes de iniciativas TIC en Bolivia, expositores de empresas proveedoras de servicios en telecomunicaciones, entre otros.
Artículo publicado en la separata del Aula Libre en Página Siete, el sábado 23 de abril de 2011.
La tecnología intermedia cada vez más las relaciones humanas y se posiciona como un factor de cambio social y desarrollo desde el ámbito local hasta el contexto global. De hecho, la historia del ser humano está directamente relacionada con el desarrollo de herramientas, técnicas y tecnologías incidiendo en la transformación de su relación con la naturaleza y con los otros seres humanos.
En tiempos contemporáneos, sin embargo, se suele caer en un determinismo tecnológico simplista y su vez justificante del subdesarrollo. Por un lado, es evidente que las tecnologías están siendo principalmente desarrolladas en el ‘Norte’ y comercializadas a escala global, siendo los países en vías de desarrollo meros consumidores a altos costos. Por otro lado, es también evidente que el Estado y los agentes de promoción de la innovación en ciencia y tecnología (gobierno, universidades y empresas, sobre todo) han hecho poco por invertir decididamente en el desarrollo, acceso y uso de tecnologías de información y comunicaciones (TIC) propias que contribuyan sustantivamente al conocimiento y a la colaboración entre sujetos de desarrollo.
Asistiré hoy al segundo Barcamp El Alto de este año que propone el tema de Tecnología y Desarrollo. Esta ha sido siempre una experiencia renovadora y que permite conocer gente, intercambiar ideas y aprender sobre el trabajo e inquietudes de otr@s.
Pueden ver mi anterior participación en El Alto (marzo de este año) haciendo clic aquí, además de la última presentación en el Barcamp La Paz y puede además encontrar más información sobre el trabajo que antecede a la próxima presentación en la iniciativa Focuss.Info.
He preparado la presentación Recursos para compartir información y colaborar para el desarrollo. Quizá apelando más a experiencias y síntesis recientes y menos a conceptualización, pero buscando mayor precisión y hacer énfasis en lo que considero crucial para incorporar la Web 2.O en el camino hacia el 'desarrollo', 'vivir bien' o la denominación de bienestar que se quiera abordar.
Hace algunos días me conecté a GoogleWave. Esta nueva 'ola' de Google me parece que es una innovación capaz de reconceptualizar la manera de intercambiar información electrónicamente (clic aquí para leer más en Wikipedia) y creo que merece un par de comentarios.
Esta herramienta posibilita establecer 'conversaciones' (u olas, como son llamadas por Google) en la que pueden intervenir varios miembros y adjuntar una cantidad de recursos online, documentos, videos, etc. Es, digamos, una avanzada forma de integrar el email con el microblogging (como twitter), sólo que sin las restricciones de caracteres.
Lo fascinante es que el intercambio de información es simétrico porque todos leen al mismo tiempo lo que se actualiza y permite la edición de cualquier texto en cualquier momento. Además, si no te conectas por varias horas o días, no pierdes el hilo de la conversación porque se cada una está separada (esta es uno de los grandes conflictos que personalmente tengo, por ejemplo, con twitter).
Goza, sin embargo, de una fortaleza/debilidad simultánea: Para acceder al google wave tienes que tener una cuenta google y también tener instalado el 'navegador correcto' (Mozilla, Zafari o Chrome), en otras palabras no usar el Internet Explorer. (si, lamentablemente, hay todavía gente que lo usa o situaciones a las que uno está forzado a hacerlo, como un café internet o sitios públicos).
Otra inmediata debilidad es la escasa información sobre el producto en español (o al menos mi limitada capacidad de búsqueda así lo sugiere). Por eso los dejo con dos videos que espero les sean de utilidad. Honestamente, creo que es una innovación que merece mucha atención y tiene una infinidad de utilidades. Nos vemos en una Ola!
Es un hábito londinense casi reflexivo aceptar un periódico gratuito a la entrada del Tube o en alguna estación de tren. Quizá el más popular en Londres sea Metro, que llega a tener un tiraje de casi un millón al día. La información ofrecida, podrán imaginar, no es precisamente muy elaborada y más bien es un de estilo híbrido entre el clásico tabloide británico y un panfleto informativo. Al ser gratuito, quien más, quien menos, le hecha una miradita.
El miércoles pasado subí al tren en Waterloo con el periodiquito en cuestión, la sonrisa dibujada gracias a la 'estampita' Schengen en el pasaporte 'habilitándome' para unas pascuas germanas junto a mi hermana y la BBC 2 en los headphones. La noticia que me llamó la atención fue que un caballero (en el plano sentido de la palabra), Sir Jim Rose, sugería en un reporte al Parlamento inglés y consecuentemente al gobierno la introducción de nuevos módulos educativos tales como blogs, wikipedia y twitter para estudiantes de primaria (vean la nota original aquí).
Siguiendo ligeramente el tema, leo un debate en The Guardian sobre el impacto mediático de Twitter (aquí pueden ver un video ilustrativo sobre qué es twitter) en los últimos meses y su crecimiento exponencial en varios ámbitos. Ya a este punto me seduce la idea de pensar que en las escuelas se podría introducir internet 2.0 y el principio de interactividad en la red como ramas educativas (miro a mi patria y pienso cómo me gustaria que haya vidrios, en las ventanas pupitres y tal vez unas cuantas computadoras en las aulas públicas, pero bueno, ese es otro asunto).
Acepto, asimismo, que wikipedia es una fuente valiosa y creciente de información -eso si, con limitaciones académicas que deberían ser cuidadosamente tratadas y no asumidas como 'verdades' per se. Lo que no me termina de convencer es twitter. Cuál sería el beneficio educativo de sustituir las clases de historia sobre la segunda guerra mundial o la época Victoriana (como cita el artículo) por una red social de microblogeo cuyo objetivo real es captar usuarios y bombardearlos con publicidad? Estamos asistiendo a una sobre-comercialización de los recursos educativos? Hasta eso vale?
Desde hace seis o siete años que el tema de TIC's (Tecnologías de la información y la comunicación) han me han causado gran atención e interés. Con la "llegada" del internet 2.0 las herramientas se han multiplicado en la red y la interacción a través de medios electrónicos es más fluida y frecuente.
Sin embargo, en un país como Bolivia las grandes limitaciones tecnológicas -entre muchas otras- restringen muchísimo el beneficio del acceso a la información y el manejo de tecnologías de la comunicación para fines sociales, culturales, políticos y académicos.
Dando vueltas por varios blogs he seguido la organización de Bloguivianos 2008. Un encuentro-taller para la promoción de blogs como instrumentos de expresión y reflexión social, análisis, información y ocio. En ésta su segunda versión, han propuesto varias alternativas de participación que me parecen imperdibles y necesarias.
Éxito!
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