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28 de abril de 2012

TIPNIS: las claves del conflicto


Empezó la IX marcha
Foto: Samy Shwartz vía Twitter
En septiembre de 2011 publiqué en la revista mexicana Animal Político un artículo titulado 8 claves para entender el conflicto del TIPNIS en Bolivia. El texto buscaba subrayar los aspectos más relevantes del conflicto para la audiencia hispanohablante que no estaba directamente informada sobre la protesta indígena.

Seis meses despúes y pese a la ardua caminata indígena, la movilización social, la recepción de la VIII marcha indígena por cientos de miles de personas en La Paz y la Ley Corta promulgada por Evo Morales, el conflicto no ha concluido y se vuelve a activar por interés directo y testarudo del gobierno de Bolivia que insiste en la construcción de la carretera por el  Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS).

Encuentro en el blog del periodista Andrés Gómez un post que actualiza y complementa las claves para entender el conflicto y las causas para la nueva movilización social y la IX Marcha Indígena en defensa del TIPNIS.

Les sugiero lean 17 claves para entender la marcha en defensa del TIPNIS por Andrés Gómez Vela.

17 de septiembre de 2011

¿Por qué debe triunfar la VIII marcha indígena?


foto: Los Tiempos
Artículo publicado el sábado 17 de septiembre en la separata del Aula Libre en Página Siete

Hace algunas noches sostuve un acalorado debate con un correligionario amigo respecto a cuál sería el quid del apoyo, sobre todo urbano, en el tema del proyecto carretero que pretender sercenar al TIPNIS y cuya principal manifestación de protesta se materializa en torno a la VIII marcha indígena.

Él argumentaba que lo que motiva cualquier reacción urbana, por más tímida que ésta fuera, son las demandas indígenas que exigen el respeto al derecho a la consulta. Yo, por el contrario, sostenía que había una germinación de preocupación ambiental que trascendía la mera demanda indígena y que el problema del TIPNIS es de carácter e interés nacional.

La mañana del miércoles, caminando de San Francisco a la Plaza Avaroa, reflexionaba al respecto y concluía que ambos estamos en gran parte equivocados, pero no lejanos de una posible “verdad”. La complejidad respecto al conflicto del TIPNIS, no es sólo política, mediático-simbólica, discursiva, sectorial o de intereses económicos, es ante todo ética y civilizatoria.


20 de mayo de 2010

deconstruyendo la retórica de la protesta

fuente: Erbol Digital
Las calles paceñas han estado desbordadas por maestros (profesores escolares) marchando por un aumento salarial mayor al 5% establecido por el gobierno para este año fiscal. En contrapartida, la Red ERBOL informa que los padres marcharon hoy exigiendo, tal como muestra la imagen, que los hombres y mujeres encargados de la educación vuelvan a las aulas, acción multitudinaria encabezada por el diputado del MAS  y dirigente de los padres de familia, Jorge Choquetarqui (ver nota aquí).

El magisterio y sus afiliados urbanos están en el derecho de protestar y buscar mejores condiciones salariales (derecho si pero es debatible hasta qué punto razón). Los padres están en la razón de exigir que sus hijos sigan recibiendo educación, aunque el ser 'liderizados' por un parlamentario oficialista le resta legitimidad a esa razón, ¿o no?

Más allá de derechos y razones, la protesta es un derecho de todos los y las ciudadanas y su reclamo debiera ser atendido por gobernantes así como mediado por dirigentes ecuánimes. Aquí no pretendo develar el  conflicto en sí, ni las condiciones de posibilidad de resolución. Lo que me ha llamado la atención es la  retórica de la protesta.

El rito de la protesta social contemporánea en Bolivia está esencialmente compuesta por el cuerpo humano, el sacrificio y la acción de la masa colectiva, componentes no siempre presentes simultáneamente y más bien desplegados estratégicamente según la radicalidad de la protesta. En el caso de las marchas, el cuerpo se reproduce en la masa 'disciplinada' bajo una estructura sindical que adopta en el número, en el volumen, su argumento de presión. 

fuente: www.fmbolivia.com.bo
En este acto, la palabra colectiva y el diálogo sincronizado del grito de protesta, ejercen el rol de comunicador: 'Fuerza, fuerza, fuerza. Fuerza compañeros, que la lucha es dura, pero venceremos'. La interacción surge también entre los líderes y la masa, una relación disciplinada de subordinación (o acatamiento, como los sindicalistas suelen 'darle la vuelta': 'Abajo el Gobierno hambreador- Abajo!!'. 'Viva la Confederación de Maestros Urbanos de Bolivia - Viva!!'. Asimismo, cuando la tensión sube, la policía se agrupa para repeler o dispersar una marcha y el enfrentamiento es inminente, la palabra colectiva busca activar la resistencia valiente de la masa en protesta: 'Fusil, metralla, el pueblo no se calla'.

Hasta aquí la aparente coherencia del acto simbólico y retórico goza de  posible credibilidad. El problema está en que esta construcción política ha ingresado, ya hace mucho tiempo, en una dinámica repetitiva, re-usada y sin capacidad de persuasión. Se presenta predecible, carente de imaginación y vacía en cuanto a categorías discursivas que persuadan o impacten en la intersubjetividad política. Denota el des-compromiso evidente de un colectivo que no lucha efectivamente bajo una construcción ideológica sino arreada con una retórica prefabricada. En ello se devela además lo relativo de los liderazgos sectoriales sindicales y sus 'demandas' calculadas y de corto plazo.

La movilización social es parte del capital político de los y las ciudadanas. Es el espacio de manifestación pública colectiva y solidaria. Debería gozar entonces de un principio imaginativo, de una retórica que refleje las realidades, las percepciones intersubjetivas e irradie los verdaderos problemas de las mayorías. Debería reinventar las formas de persuadir y comunicar, interactuar con los medios de comunicación como vehículos para el entendimiento y la reconexión con la base social.

En una línea: La política sindical está carente de reinvención, imaginación y propuesta, comenzando por lo retórico.

7 de marzo de 2008

los demócratas de la Plaza Avaroa.

Aprovechando estos últimos días en Bolivia ayer asistí a la convocatoria ciudadana por la Democracia en la Plaza Avaroa de La Paz. Honestamente, lo hice con un espíritu observador y sobre todo crítico, asumiendo que el siguiente paso personal no está en mi patria.
La correlación de sucesos puede ser leída en cualquier medio de prensa escrita (haciendo clic aquí vea uno local y aquí otro internacional) No intento hacer periodismo de esta opinión, simplemente concretar algunas apreciaciones.
Primero. Se está viviendo en Bolivia una tensión social acumulada que lleva al enfrentamiento en espacios y escenario poco manejables y que refuerzan las tesis apocalípticas del derramamiento de sangre. Se hace política a insultos y en las calles. Por ello fueron pocos quienes anoche asistieron a la Plaza Avaroa, de uno u otro bando, satucos o jailones, masistas o autonomistas paceños, polleras o tacos, creyendo en la ingenua idea que en el país es posible hacer política de manera pacífica o normativa.
Segundo. Las ideas contrarias representan y reproducen amenazas racistas y fundamentalistas. Considero que anoche Sopocachi fue el escenario donde ciudadanos paceños fueron a insultarse mutuamente y a descargar aquello que seguramente los tiene cabreados, a unos y otros, a los pseudo-revolucionarios y a los clasemedieros arrepentidos (ellos sabrán reconocerse). A vándalos que se amparan en la impunidad de las ordas descontroladas, so pretexto de la defensa de la unidad de la patria y la revolución, siguen el camino del amedrentamiento verbal, del apedreo a otros seres humanos y conciudadanos y quienes no dudan un instante en encender y lanzar petardos de forma horizontal cual si fueran armas de fuego con la única intención (seremos serios) de agredir físicamente al otro. A quienes creen que porque tuvieron acceso a una mejor educación, oportunidades y fueron beneficiados por una democracia parcial, poseen la verdad y el derecho a calificar de "indios de mierda", "vendidos" o cánticos futboleros de lo más descalificadores (vean este link).
Tercero y último. Seamos honestos: en Bolivia la Ley no es más que una referencia de lo que se debería hacer pero que nadie está dispuesto a cumplir. Vivimos una sociedad contaminada hasta las entrañas más profundas por la corrupción y -como discutimos varias veces con mi estimado amigo y colega Sergio Sánchez- por la pendejada. Así que no nos hagamos. Ahora si que muchos queremos respeto a la democracia pero fija le pasamos 10 pesos al paco "pa' que no joda" cuando cometemos una infracción de tránsito, nobe? O buscamos al fulanito que trabaja en el Ministerio tal para que "te de una manito", sino que tire la primera piedra el primero que...
No tengo mayores conclusiones que reafirmar una primera apreciación cuando llegué hace algunas semanas al país: la sociedad boliviana esta profundamente fracturada, violentada y con muy pocos canales viables y duraderos de construir una sociedad verdaderamente democrática, pluralista y equilibrada.
Un recordatorio para unos cuantos ilustres pensadores y revolucionarios: A los gobiernos populares les va del carajo mientras el pueblo no tenga hambre ya que la democracia, nos guste o no, se siente más fuerte en el estómago.