7 de febrero de 2021

la vacuna "socialista"


La publicación en  revista científica The Lancet le dio aval a la vacuna Sputnik V, la vacuna rusa desarrollada por el hasta ahora nada prestigioso Centro Gamaleya, dando un giro de certezas a las varias dudas (diría que justificadas por la opacidad del régimen ruso) que despertaba hasta ahora por su anuncio anticipado y sin publicación de pruebas clínicas de fase tres. 

Hay razones para sentir alivio. La eficacia del 91%, la capacidad de transporte y almacenado en condiciones menos exigentes de frío (comparada con Pfizer o Moderna), el precio y la tecnología tecnología de vector viral que también es utilizada por las vacunas de AstraZeneca y que permitiría estudiarse colaboraciones y producción masiva en muchas partes del mundo. Insisto, son buenas noticias.

En tiempos de posverdad, con un creciente escepticismo hacia las vacunas (aunque parezca increíble), descréditos y manipulación mediática y política de la pandemia y una diplomacia/geopolítica de las vacunas en creciente intensidad, me resultó singularmente llamativo la narrativa de la vacuna "socialista" al referirse a la Sputnik V. 

foto: Wikimedia Commons

Desde ataques hasta elogios, una vez se anunció la compra en Argentina para luego irse considerando en otros países de América Latina, un ángulo del debate y la polémica estuvo enmarcado sobre el supuesto "origen socialista" de la vacuna rusa.

¿Rusia socialista? Conciso y directo, esto dice Putin:

Las relaciones contrahegemónicas de Rusia en América Latina le han fijado en un espectro narrativo de "socialista", siendo que el régimen ruso es más bien nacionalista con un capitalismo agresivo y control estatal de grandes industrias estratégicas. A su vez, Rusia es capaz de alentar narrativas contrahegemónicas aún a pesar de que se le perciba -siempre hacia afuera del mundo rusofónico- como aliado del socialismo. 

El desarrollo tecnológico ruso tiene fuertes contradicciones, una tradición imperial -anterior a la Unión Soviética, téngase siempre en cuenta- expansionista, un agresivo control de recursos naturales y mercados asociados, así como una heredada industria del tiempo soviético que aún le permite ser una potencia industrial (y hasta espacial).

Las narrativas en la posverdad juegan un rol decisivo para construir o inventan "argumentos" que luego desacrediten o habiliten ciertos actores o resultados, como la vacuna rusa, no precisamente por sus condiciones materiales o demostradas, sino por el aura que la condiciones alrededor. 


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