El padre Luis Espinal Camps es la mirada fija, el ejemplo más elocuente y consecuente de lucha y el sacrificio por la pluralidad y entendimiento democráticos en Bolivia.
Murió asesinado en La Paz tras haber sido torturado un Sábado Santo, hace 30 años. Vivió y trascendió, como Jesucristo, como palabra y acto firme y libre.
Hoy hay muchos homenajes y actividades en su nombre. Sus colegas y compañeros de entonces lo recordarán con honda tristeza e impotencia (vean un par de artículos aquí y una reseña de su vida aquí). Se escucha con fuerza y volumen 'tu palabra nunca calla', 'Lucho vive', 'no lograron matar tu palabra' y muchas otras sentencias que reclaman, ante todo, justicia y memoria.