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9 de septiembre de 2015

La última morada de Trotsky


México DF tiene sitios fascinantes e impensados como la última morada de Trotsky.


León Trotsky (Lev Davídovich Bronstein), el "héroe" de la defensa de la revolución del 18, el hombre llamado a "heredar la conducción" de la URSS tras la muerte de Lenín, el "traidor y conspirador" permanente, el esperanzado político que no renunció nunca a derrocar a Josef Stalin, murió en México el 21 de agosto de 1940 tras haber recibido un golpe certero de un piolet en la cabeza es este mismísimo escritorio de una casa de verano de Coyoacán, México:


Se han tejido muchas especulaciones e historias sobre la vida y el pensamiento (y vaya que también sobre la muerte) de Trotsky. El efecto político de éstas durante el siglo XX ha sido también contundente y desproporcionado en muchos casos.

En este post no me refiero a esas disputas ideológicas e históricas entre las corrientes marxistas. Tampoco a los amoríos y otros recovecos de la estancia final de Trotsky y su familia en México.

Me detengo en algunas impresiones de la casa alquilada por Trotsky en la calle Viena en Coyoacán, población hoy absorbida por la mancha urbana del DF.

Aunque no es una fijación premeditada, ya no tengo escapatoria. Después de haber estado en la tumba de Carlos Marx en Highgates (Londres) y el lugar de nacimiento de Stalin en Gori (Georgia), la plaza Roja de Moscú es una visita obligada.


20 de mayo de 2014

el museo de Stalin


En una pequeña ciudad de Georgia, Gori, nació y se crió Ioseb Besarionis dze Jughashvili, más conocido como Iosif Stalin.

Stalin lideró la extinta Unión Soviética (URSS) como secretario general del partido comunista de 1924 hasta su muerte en 1953.

La victoria sobre los nazis en la II guerra mundial bajo el liderazgo de Stalin ha sido el legado histórico que permitió validar el proyecto soviético durante los venideros 60 años y que hoy hábilmente se reconstruye en la "nación rusa".

Es incalculable el número exacto de víctimas, civiles y militares, que causó el régimen de Stalin en Rusia, los países invadidos (y luego anexados a la URSS) y otros ocupados (como Polonia o la ex Checoslovaquia). 20 millones de víctimas es una cifra conservadora que el régimen de Moscú aún se niega a aceptar.

Tras el conflicto por Abkhazia en 2009, el monumento a Stalin del centro de Gori, su ciudad natal, fue retirado y "guardado" en un sitio desconocido por el público. Sin embargo, en la misma ciudad se erige un museo en el mismísimo lugar donde naciera y se criara este "hijo ilustre de Georgia".



El complejo incluye el museo, la casa de Stalin (muy humilde aunque "encapsulada" bajo una estructura con la hoz y el martillo en vitrales y la clásica arquitectura soviética) y el vagón personal de Stalin tal cual y como lo dejó en 1953, todo en un área donde jóvenes y niños se reúnen, pasean y juegan.

El museo de Stalin ha sido una visita inquietante, perturbadora y aleccionadora de cómo se puede "construir" la historia. Como testimonio comparto este vídeo recorriendo el complejo:


1 de mayo de 2013

Georgia, viaje al corazón del Cáucaso


Nunca pensé ir a Georgia, aquel pequeño país al final de Europa, o al ingreso de Asia.

Pasé un breve tiempo en este maravilloso lugar a los pies de majestuosas montañas, de milenaria historia llena de complejidades, con una cocina sencillamente cautivante y la tradición vitivinícola más antigua del mundo, pero ante todo con gente de gran corazón y abundante hospitalidad.

Aquí comienzo a compartir algunos relatos, fotos y vivencias de este viaje inolvidable.

Con un territorio de 70 mil km2 Georgia se ubica al sur de Rusia, al este de Turquía y Armenia, al lado de Azerbaiyán y no muy lejos de Irán, en el corazón del Cáucaso, aquella estrecha región entre el mar Negro y el mar Caspio.

Muchos confunden su ubicación e incluso pronunciación con un estado norteamericano, suena demasiado occidental para estar donde está, aunque Georgia (საქართველო, en georgiano el país se llama Sakartvelo) conserva su propio idioma, una herencia histórica de miles de años, la influencia del contacto, generalmente violento, entre culturas y grupos étnicos, y una impactante fe religiosa.

Vista de Tbilisi, la capital de Georgia, desde la Catedral Central
De hecho Georgia es un exónimo proveniente de San Jorge, el santo más importante del país, presumiblemente adoptado en el siglo XII. Los georgianos son mayoritariamente cristianos ortodoxos y la religiosidad emparejada a la historia de santos, milagros y lugares sagrados ha permitido reconstruir la identidad nacional, claro está, con conflictos y guerras que aún no están del todo resueltos.

La cosmopolita capital de Georgia, Tbilisi, alberga gentes de todo el caúcaso, Europa, Asia Menor y Medio Oriente. En su casco antiguo conviven de manera pacífica monasterios e iglesias ortodoxas, católicas, mezquitas y sinagogas, muchas  veces a pocas cuadras de distancia.
No es un país europeo -aunque sí bastante occidenta- pero tampoco plenamente Asiático, vive una simbiosis de occidente y oriente en cada rincón de su territorio y por eso se reconoce como el punto de contacto de Eurasia.

23 de agosto de 2012

la Cadena Báltica


Alrededor de 1.5 millones de personas de Estonia, Letonia y Lituania, los tres países bálticos, se tomaron las manos  el 23 de agosto de 1989 y formaron una cadena humana de 600 kilómetros de longitud, como acto de protesta y demanda de independencia frente a la ocupación soviética.

Este evento se recuerda como la Cadena Báltica (en estonio, Balti kett, en letón Baltijas ceļš, en lituano Baltijos Kelias).

foto: Wikipedia
El impacto de la protesta pacífica fue decisivo, atrajo la atención de la prensa y comunidad internacionales, y allanó el camino hacia independencia de los estados bálticos en 1991.

La Cadena Báltica se realizó en conmemoración a los 50 años del tratado secreto [en] entre los ministros de Exteriores de la URSS y la Alemania Nazi, Vyacheslav Molotov y Joachim von Ribbentrop respectivamente, firmado el 23 de agosto de 1939 en Moscú, a través del cual se pactó la no agresión mutua y la ocupación de los países bálticos, días antes de la invasión alemana a Polonia que marca el comienzo de la Segunda Guerra Mundial.

foto: balsas.lt
foto: roomus.wordpress.com


11 de mayo de 2012

El "Día de la Victoria" en Riga


Un fotoreportaje sobre El "Día de la Victoria" en Riga, cuando los rusos celebran el triunfo en la II Guerra Mundial. 

La historia oficial indica que el 9 de mayo de 1945 se firmó la capitulación de Alemania ante los aliados en la Segunda Guerra Mundial. 

A partir de esta fecha el ejército soviético, quien libró el mayor frente de batalla en Europa y ocupó primero Berlín, construyó para sí lo que se llamó “la victoria”. 

Sin embargo, la ex Unión Soviética (URSS) no institucionalizó ninguna celebración sino hasta bien entrada la década de los 70s, aunque si existían fechas para recordar a los héroes caídos en la lucha. 

Tras el colapso de la URSS y el desmoronamiento del poderío ruso en la década de los noventa, emergió la figura de Vladimir Putin, quien fue nuevamente elegido presidente de Rusia. 

Fue durante su primer gobierno que se “reconstruyó” y rescató la gloria de “la victoria” como una celebración rusa y se instituyó el 9 de mayo como el “Día de la Victoria”. 

Para la República de Letonia y la mayoría de sus habitantes, el pasado soviético se recuerda como “la ocupación” y las glorias del ejército rojo no corresponden con su historia. 


30 de abril de 2012

Paseo por un Kolkhoz soviético


Los "Kolkhoz" (kolhozs en Letón o Колхоз en ruso) eran las granjas agrícolas de la ex Unión Soviética, consideradas como el modelo y motor de desarrollo de la industria agrícola comunista.

Hace un par de semanas di un paseo por las ahora abandonadas instalaciones del Kolkhoz (o también Koljós) de Skriveri (a 80 km. al sur de la capital, Riga), el más grande que se instaló en Letonia durante los 50 años de la ocupación soviética.

El complejo agrupa una serie de instalaciones que se usaron para la producción industrial colectiva, el tratamiento y mejoramiento de especies, laboratorios de análisis, etc.

Poco después de la caída de la Union Soviética, el edificio central fue utilizado para la adminitración pública de la región, así como actividades sociales y culturales. Ahora está cerrado y abandonado.