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18 de mayo de 2008

reflexiona sobre la intolerancia

Caminaba hacia la villa antigua, en el centro histórico de Canterbury, ciudad que hace unas semanas les visité (pueden volver a ver el post aquí). En una parada de bus encontré este mensaje incrustado en un muro de ladrillos:

DESCANSA UN POCO
Tomate un tiempo para reflexionar sobre la intolerancia de los hombres hacia los demás
La conjugación del simbolismo me parece excepcional. Ladrillos, granito empotrado y "fino acabado" para un grafitti. No hay firma, no hay referencia simplemente un mensaje lapidario hacia la especie humana.
Desacelera este mundo para dar un tiempo y espacio a la reflexión, para caer en cuenta sobre la abundante intolerancia hacia el distinto. Qué difícil. Que importante.

21 de abril de 2008

Canterbury y su catedral


Antes que nada debo hacer una corrección al anterior post. Canterbury es una ciudad y no un pueblo. De acuerdo a una vieja tradición inglesa, toda población que tenga una catedral adquiere el status de ciudad, sin importar su tamaño, superficie o población.

Es más, este histórico edificio es una de los principales patrimonios de la ciudad. La catedral de Canterbury fue fundada por San Agustín quien fue su primer Arzobispo en el siglo IV. Durante el siglo X se fue consolidando una comunidad alrededor de la catedral, la misma que acogió a la orden de los Benedictinos. Durante la edad media, esta comunidad construyó una muralla de protección que aún hoy permanece en pie en ciertos lugares, pero que ciertamente fija la estructura urbanistica actual (vea aquí un mapa general).

En 1540, durante la reforma de Enrique VIII, el monasterio fue cerrado y los monjes expulsados. Posteriormente, la Catedral pasó a formar parte del patrimonio histórico y eclesiástico de la iglesia anglicana.
imagen optenida en www.hillside.co.uk/

19 de abril de 2008

Canterbury

Nuevamente aprovecho que Sarah tiene nuevamente un exámen de IELTS, esta vez en Canterbury, para visitar esta famoso pueblo en el condado de Kent.

Hay dos hitos históricos que me llaman más la atención sobre esta villa romana (se denomina así a las poblaciones erejidas durante la invasión del Imperio a la isla Británica): la llegada en el siglo VI de San Agustín quien instauró en Canterbury su base para la evangelización de la los bárbaros normandos y sajones además de los mentados cuentos de Canterbury cuyo autor, Geoffrey Chaucer quien escribió estas obras en el siglo XIV, es considerado uno de los padres de la literatura Británica.

Ya les cuento en siguientes posts más sobre este destino, mientras tanto sigo explorando esta maravillosa villa de estrechas calles, plagada de tiendas y rincones históricos. Lo facinante es poder respirar y admirar este misterioso y místico entorno.

Y como esto del internet 2.0 es también facinante, aquí estoy escribiendoles bajo el gris cielo inglés y rodedado de lilias y tulipanes en esta aún fría primavera.