
Cuando llegué a Bolivia hace algunas semanas mis padres me hablaron muy emocionados de
La Senda Verde, un refugio ecológico y una reserva animal privada a orillas del río Yolosa en los Yungas paceños. El viernes pasado, hacia allí partimos.
Sin demasiada publicidad y constante trabajo,
Vicky y
Marcelo, dos héroes de la vida salvaje y la preservación animal, decidieron hace algunos años instalarse en las siete hectáreas de su propiedad y

abrir sus puertas a varias especies. Monos capuchinos, araña y aulladores; una ocelote, Boas, una Coati, parabas, cotorras, loros, un oso andino, tortugas, gatos, perros, patos y cuantos ilustres, libres y salvajes animales lleguen o sean llevados a su hogar conviven diariamente.

Esta invaluable iniciativa es sustentada a través de la oferta turística de impecables cabañas y un excelente servicio liderado por Gabriel (un excelente Chef australiano) y Pablito quienes junto a otras 8 personas trabajan diariamente para ofrecer ideales condiciones a visitantes, voluntarios y, sobre todo, a los animales que muchas veces llegaron en malas condiciones de salud, trato o simplemente como víctimas de un tráfico impune y constante.
El objetivo de esta reserva es rescatar, brindar condiciones óptimas de adaptación a la vida silvestre y libre y finalmente, si las condiciones lo permiten, la reinserción

en sus respectivos entornos naturales.
Equilibrio natural, armonía de convivencia, paz interior, tiempo y espacio son las ofertas incalculables que hacen de esta reserva un
paraiso en la tierra.
Haciendo
clic aquí podrá ver mi álbum web con una selección de las mejores fotos.