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20 de mayo de 2014

el museo de Stalin


En una pequeña ciudad de Georgia, Gori, nació y se crió Ioseb Besarionis dze Jughashvili, más conocido como Iosif Stalin.

Stalin lideró la extinta Unión Soviética (URSS) como secretario general del partido comunista de 1924 hasta su muerte en 1953.

La victoria sobre los nazis en la II guerra mundial bajo el liderazgo de Stalin ha sido el legado histórico que permitió validar el proyecto soviético durante los venideros 60 años y que hoy hábilmente se reconstruye en la "nación rusa".

Es incalculable el número exacto de víctimas, civiles y militares, que causó el régimen de Stalin en Rusia, los países invadidos (y luego anexados a la URSS) y otros ocupados (como Polonia o la ex Checoslovaquia). 20 millones de víctimas es una cifra conservadora que el régimen de Moscú aún se niega a aceptar.

Tras el conflicto por Abkhazia en 2009, el monumento a Stalin del centro de Gori, su ciudad natal, fue retirado y "guardado" en un sitio desconocido por el público. Sin embargo, en la misma ciudad se erige un museo en el mismísimo lugar donde naciera y se criara este "hijo ilustre de Georgia".



El complejo incluye el museo, la casa de Stalin (muy humilde aunque "encapsulada" bajo una estructura con la hoz y el martillo en vitrales y la clásica arquitectura soviética) y el vagón personal de Stalin tal cual y como lo dejó en 1953, todo en un área donde jóvenes y niños se reúnen, pasean y juegan.

El museo de Stalin ha sido una visita inquietante, perturbadora y aleccionadora de cómo se puede "construir" la historia. Como testimonio comparto este vídeo recorriendo el complejo:


28 de diciembre de 2013

[FOTOS] las mejores del 2013


Este es el tercer año que comparto las mejores fotos capturadas en los últimos doce meses (mira las del 2012 y 2011).

Como nunca antes, el 2013 fue un año de bastantes viajes internacionales y locales, casi todos por trabajo, aunque uno siempre encuentra la manera de escaparse para fotografiar. Este año estuve en Suecia, Georgia, Perú, Bolivia, Argentina, Dinamarca, AlemaniaLetonia. De lejos, el lugar más fascinante el viaje por el corazón del Caúcaso, esa difusa frontera entre Europa y Asia, cuyo relato puede leerse en este post.

Las fotos a continuación las seleccioné de mi página en Flickr donde se pueden ver más álbumes. Incluyo las que considero son las más interesantes, mejor compuestas y logradas en el 2013, de entre muchisimas ¿tú qué opinas?

comiendo papaya, tomada en los Yungas (La Paz, Bolivia)


clásica y elegante. Tomada durante la entrada del Señor del Gran Poder (La Paz, Bolivia)
Floreciendo,  un cerezo floreciendo y de fondo una iglesia ortodoxa (Tbilisi, Georgia)
una vista romántica, en Estocolmo (Suecia).
el retratista de Recoleta. Buenos Aires, Argentina
Una fría mañana de invierno en Riga, Letonia.
mujeres ortodoxas georgianas rezan en la catedral de Svetitskhoveli. Mtskheta, Georgia
amanece sobre los Andes. La Paz, Bolivia.
Iglesia Gergeti de la trinidad, en las montañas de Kazbegi, Georgia.
bailarinas letonas con trajes tradicionales de la región de Latgale. Riga, Letonia



Enredado, de esos peculiares trabajos que se ven en La Paz, Bolivia
Nueve en punto, en la estación central de Copenhague, Dinamarca
horno tradicional georgiano, el pan más crocante jamás comido. Tomada en el valle de Kakheti, Georgia
pesca en el hielo, una afición popular en el norte de Europa. Riga, Letonia
Una mañana soleada comenzando el invierno en Frankfurt, Alemania
linda sonrisa cullawa, entrada del Gran Poder 2013 en La Paz, Bolivia.
postal invernal en Skriveri, al sureste de Letonia
también en las alturas,  La Paz, Bolivia.









24 de junio de 2013

la imagen que me llevo de Georgia



Los viajes -mejor si son a sitios muy lejanos- le permiten a uno observar y contrastarse. Ver el mundo de otros para comprender (o encontrar) el propio.

Cuando viajo, ya sea por trabajo u ocio, intento llevarme conmigo una "imagen" de la experiencia, algo que no siempre sucede, esto porque resulta difícil evitar la práctica turística y la visita a lugares pre concebidos para turistas. 

el viaje a Georgia marcó la diferencia, vivimos en casa de una familia georgiana, comimos cada día con ellos en casa y viajamos con ellos a lugares históricos y recovecos donde generalmente no llegan muchos turistas. 

La foto más arriba es la que me llevo de Georgia. Una pareja mira hacia las construcciones modernas del centro de Tbilisi y él le da un afectuoso beso a ella mientras la abraza.

Este país ha sufrido mucho en las últimas décadas y quiere mirar al futuro con esperanza. Que así sea.

Comparto además una colección de fotos de Georgia, un país cautivador.

24 de mayo de 2013

GVers meeting in Georgia


April was a very exciting month. It began for me in Latvia, later an amazing trip to Georgia, and finally an unexpected return to Bolivia! All for good.

We met wonderful people in Georgia. Our hosts made us feel like part of their own family. They also showed us Georgian customs, talked a lot about their history, took us all around and, of course, treated us with amazing food.

In the streets, Georgians seem to be naturally very friendly, eager to talk to foreigners (when common language is found), and curious about where you come from (rising eyebrows and surprised faces when I said "from Bolivia").

Mirian and I in Tbilisi
I had also the chance to meet in Georgia Mirian Jugheli, a Global Voices colleague. We didn't know each other, we exchanged a few emails prior arrival, after which he kindly showed my wife and I around unusual places in Tbilisi.

We had an enjoyable conversation about many topics: the complexity of issues in Georgia and the Caucasus, the future scenarios for internal displaced people from Abkhazians like himself, the perspectives of journalism and digital activism in the world, and the political shifts/stagnations in Latin America.

Meeting Mirian refreshed the relevance of being part of Global Voices. It is not only about sharing views and commitments, but also making yourself truly feel as part of a global village. Wherever you go, no matter how far it may be, you may find peers.

1 de mayo de 2013

Georgia, viaje al corazón del Cáucaso


Nunca pensé ir a Georgia, aquel pequeño país al final de Europa, o al ingreso de Asia.

Pasé un breve tiempo en este maravilloso lugar a los pies de majestuosas montañas, de milenaria historia llena de complejidades, con una cocina sencillamente cautivante y la tradición vitivinícola más antigua del mundo, pero ante todo con gente de gran corazón y abundante hospitalidad.

Aquí comienzo a compartir algunos relatos, fotos y vivencias de este viaje inolvidable.

Con un territorio de 70 mil km2 Georgia se ubica al sur de Rusia, al este de Turquía y Armenia, al lado de Azerbaiyán y no muy lejos de Irán, en el corazón del Cáucaso, aquella estrecha región entre el mar Negro y el mar Caspio.

Muchos confunden su ubicación e incluso pronunciación con un estado norteamericano, suena demasiado occidental para estar donde está, aunque Georgia (საქართველო, en georgiano el país se llama Sakartvelo) conserva su propio idioma, una herencia histórica de miles de años, la influencia del contacto, generalmente violento, entre culturas y grupos étnicos, y una impactante fe religiosa.

Vista de Tbilisi, la capital de Georgia, desde la Catedral Central
De hecho Georgia es un exónimo proveniente de San Jorge, el santo más importante del país, presumiblemente adoptado en el siglo XII. Los georgianos son mayoritariamente cristianos ortodoxos y la religiosidad emparejada a la historia de santos, milagros y lugares sagrados ha permitido reconstruir la identidad nacional, claro está, con conflictos y guerras que aún no están del todo resueltos.

La cosmopolita capital de Georgia, Tbilisi, alberga gentes de todo el caúcaso, Europa, Asia Menor y Medio Oriente. En su casco antiguo conviven de manera pacífica monasterios e iglesias ortodoxas, católicas, mezquitas y sinagogas, muchas  veces a pocas cuadras de distancia.
No es un país europeo -aunque sí bastante occidenta- pero tampoco plenamente Asiático, vive una simbiosis de occidente y oriente en cada rincón de su territorio y por eso se reconoce como el punto de contacto de Eurasia.