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10 de diciembre de 2010

tras la vocación: de viaje


Hay una búsqueda permanente por encontrarse con la vocación, con un sentido activo/productivo en la vida que nos permita transitar por ella lo más aproximados posibles a la felicidad. La mía, como deviene la vida, es explorar, descubrirme en lo que existe pero se me presenta como nuevo, en el tránsito, en el viaje.

Viajar es una actividad humana históricamente poco frecuente. De hecho, leí hace tiempo que en las culturas occidentales de la edad media el promedio de Km de viaje por persona era no más de 25 en toda la vida. Pero aun más frecuente con la economía y pasaporte bolivianos.

No tengo ánimos de queja, sino de goce. Faltan algunas horas para partir a una parte del mundo que me atrae mucho, y con la que estoy construyendo afectos: Europa del Este.

Si todo sale bien, estaré en Alemania unas horas, parto a Riga por unos días donde expondré en el "Latvian Transatlantic Organisation" y terminaré de planear el recorrido a los otros dos países Bálticos. 

Unos días entrado el nuevo año partiré al recorrido más intenso: Varsovia, Praga, Viena (esperemos Bratislava) y luego Hamburgo, donde también tengo un compromiso académico y presentaré un ponencia en la universidad de esa ciudad.

Invierno extremo, largas horas de vuelo, cambio de horario... son sólo datos. Tengo planeado unas crónicas (intentos de crónica, al menos), un par de ejercicios web y  Lo importante es encontrarse con la vocación de uno y permitirse transitar por la vida lo más aproximado posible a la felicidad.

26 de abril de 2009

Berlín y su dura pero fluida sensualidad

Berlín es una ciudad sensacionalmente multivalente. Está rebalsada de metáforas, símbolos (los imaginados y los no tanto) e historias vivientes. Goza de una personalidad que debo admitir que me sorprendió desde el primer momento.

Berlín es, en cortas palabras, es una urbe que avanza despreocupada, maltratada pero invencible, 'rayada' pero sonriente. Lo interesante es que sigue reconstruyéndose y re-imaginándose, esta vez, pienso yo, desde una perspectiva histórico artístico-alternativa que se ha convertido en el imán perfecto para quien se considere 'alternativo' o genuino.

Y como me parece difícil definir qué es eso de ser alternativo, al caminar por Berlín queda claro que es el espacio urbano ideal para que cualquier piantao' y sus 'motivos' convivan de la manera más natural y fluida. Porque además, de seguro, habrá uno/a más loco suelto por ahí.

Su devastación durante la Segunda Guerra Mundial y su inmediata reconversión hacia el vivo y cotidiano manifiesto geográfico de la Guerra Fría (léase, dos sistemas, dos mundos, dos 'imaginarios', dos contradicciones... en el mismo lugar, una al frente de la otra, apuntándose día y noche, separadas por un río y un muro, nada más ni nada menos), le han dado más que una identidad.

Le han marcado, pienso yo, un inexorable destino histórico de convertirse en la cubica plástica más allá del bien y del mal, entre el re/encuentro y la nostalgia, entre el utópico futuro y el imborrable pasado.

Han pasado 18 años desde la reunificación pero las dos 'Alemanias' aun existen y son evidentes en términos urbanos, en términos económicos, en las relaciones sociales y de intercambio, en los accesos y las oportunidades, en la estética urbanística (cuál será la más difícil de borrar?).

Las queloidales cicatrices berlinesas son únicas y, la verdad, no hace mucho por ocultarlas. Las luce indiferente, con una cerveza en la mano y un paso lento y libre. Berlín es, ciertamente, como su alcalde Klaus Wowereit la describe: 'pobre, pero sexy'.

6 de julio de 2007

Colonia de Sacramento


Colonia de Sacramento es una ciudad ubicada sobre el extremo oriental del Río de La Plata en Uruguay.
Tuve la suerte de visitar esta extraordinaria muestra histórica del período colonial en abril pasado.
Colonia do Sacramento (nombre original otorgado por los colonizadores Portugueses que la fundaron) ofrece un mágico recorrido por su historia marcada por sucesivas invasiones y batallas entre españoles, portugueses, indígenas e incluso ingleses quienes detentaron su control.
Personalmente, es uno de los destinos que mayor satisfacción me ha causado. Recorrer sus calles transporta mente y sentidos a tiempos coloniales: calles empedradas con faroles en las esquinas, elegantes trajes, azulejos portugueses decorando las vistosas construcciones, corsarios piratas, soldados cuyas vestimentas hoy sólo las encuentro en mi colección de soldaditos de plomo...

Quienes disfruten vivir la historia y estén dispuestos a experimentar maravillosas vistas, rincones y la inigualable amabilidad uruguaya no deberían perderse este destino.


Visite mi álbum: Colonia

6 de noviembre de 2006

Muela del Diablo


Durante el feriado de Todos Santos Sarah y yo tomamos la decisión de alejarnos de La Paz. En realidad la intención fue observar la ciudad desde uno de los puntos más emblemáticos de esta singular urbe: La Muela del Diablo.

Cualquiera que haya visitado La Paz (con mayor razón aquellos que viven o vivieron aquí) sabrá que en dirección sur se divisa desde casi cualquier punto una inmensa roca en forma de muela invertida. Este símbolo es injustamente subsumido a íconos tan poderosos como el Illimani o el Huayna Potosí, ambos con más de 6 mil metros de altura, nevados eternos de la Cordillera de los Andes, posee una espectacular posición de vigilia sobre la ciudad, desde él la ciudad está tan cerca que se siente estar viéndola desde el cielo. Escalar a la Muela del Diablo es algo parecido a prenderse de las alas de un pájaro y sobrevolar las calles paceñas.