Tras una ausencia de 1 año en la publicación del reporte, vuelve el análisis de datos y tendencias de medios de Bolivia en Twitter.
A pesar de la ausencia de estos reportes, todos los datos se han seguido recolectando y están disponibles, de manera libre y abierta en formato CSV, en este enlace, para investigaciones o análisis de cualquier índole.
Comienzo una serie de posts con un repaso a los resultados más destacados del 2018:
El medio que más nuevos seguidores netos registró en 2018 fue Página Siete, seguido de El Deber y La Razón. Los 10 medios de Bolivia más seguidos en Twitter en 2018:
Laagencia de noticias ABIfue el medio que más crecimiento proporcional (% de aumento de seguidores respecto de su cantidad de seguidores) registró en 2018, seguido de Cabildeo Digital y el periódico Correo del Sur.
Las cuentas de periódicos concentraron el 35,4% de nuevos seguidores, seguidos de la TV con 31,5% y los digitales con 14.5%. Se destaca las cuentas de radio y programas radiales que lograron 10.4% de nuevos seguidores, el registro más alto para este tipo de medios desde el 2011 que se hace este monitoreo.
Independiente, autónomo, freelancear, "decide cuánto quieres ganar"... Esta idea del empleo flexible y por cuenta propia ha dado un vuelco impresionante en los últimos años, sobre todo alimentado por aplicaciones en línea de servicios como Uber, Airbnb, Rappi, Zolvers y muchas más.
Todo eso se está estudiando bajo el denominativo de "gig economy", trabajos esporádicos y puntuales a través de un "acuerdo" instantáneo mediado por una aplicación móvil en Internet (que, claro, cobra una parte del trato).
En países de economías avanzadas, en general la discusión sobre esta economía está orientada por el dinamismo de esta economía frente a los impuestos y la previsión social a largo plazo, pero también la flexibilización laboral y aprovechamiento de tiempo, espacio y distancias, sin dejar exento el asunto de las condiciones de precariedad y explotación hacia inmigrantes con aplicaciones de reparto, limpieza u otras, como revela esta nota del NYTimes en Español.
Mientras que en América Latina el asunto se hace más complejo por la composición misma del mercado laboral, más del 50% está fuera de la cobertura social, de una u otra forma en el mercado informal, según la propia Organización Internacional del Trabajo, OIT.
Es más, "De los 140 millones de trabajadores informales en la región (cantidad que incluso supera la de África subsahariana), 27 millones son jóvenes. Según cifras del Foro Económico Mundial, seis de cada 10 jóvenes no tiene trabajo en América Latina", de acuerdo con LatinAmerican post.
¿Hacia dónde va el empleo en la región? ¿Cuál es el rol de estas empresas tecnológicas en la nueva configuración del empleo y los derechos laborales en América Latina? ¿Qué deben hacer los Gobiernos, la cooperación y los actores del sector privado?
Hay varias instituciones y analistas buscando respuestas y salidas a estas interrogantes. Reconozcamos que no es fácil, la economía informal y la precariedad laboral anteceden al boom de esta Gig economy (de difícil traducción, algunos simplemente la llaman "economía digital", o "economía de pequeños encargos") el problema es la velocidad de la expansión y los enormes retos en aumento mientras las respuestas no llegan.
Sabían que, de acuerdo a un artículo publicado en la revista Forbes, América Latina es la región de mayor crecimiento de conductores de Uber, con más de 1 millón de personas trabajando sin regulación, respaldo, seguro, etc.
Y sí, Uber, Airbnb, Rappi o PedidosYa, Mercado Libre, housekipp o Zolvers (por citar algunas) solucionan, sacan de apuros, hasta facilitan, y dejan esa idea de que todos ganan: quien necesita algo, paga por un servicio; quien quiere o necesita un ingreso ya, se emplea unas horas y lo obtiene, la empresa que "invierte", gana su parte del trato.
Pero no es tan simple. Comiencen viendo esta fabulosa serie de 4 capítulos cortos producida por la revista Anfibia de Argentina,Plataformas:
Americas Quarterly, un portal de análisis y políticas públicas en el hemisferio, se pregunta: ¿Pueden las plataformas de la economía de intercambio digital llevar al sector informal de América Latina a la formalidad? La respuesta es directa y categórica: No.
Luego, el poderoso Banco Mundial en el informe "La naturaleza cambiante del trabajo" aborda con cuidado la relación entre tecnología, empleo y capital humano en los siguientes años. Entre las conclusiones, se destaca la necesidad de repensar las estructuras tributarias a la luz de la nueva economía digital -en cuyo centro se sitúa esta gig economy-, pero además invertir en sistemas de protección social y en prestar cuidadosa atención a la economía informal.
Sin declararlo de manera categórica, el informe del Banco Mundial da cuenta que la informalidad no es algo que pueda "combatirse" y eliminarse de manera certera en economías emergentes. Habrá que convivir con ella, quizá incluso "darle un cierto carácter de formal", manteniéndose informal. Muy malas noticias para toda es juventud de familias de clase media emergente en la región.
Así, mientras los salarios reales en países de economías emergentes menos desarrollados están estancados o creciendo a ritmos muy lentos, como revela este informe de la OIT, los negocios como Uber o Rappi, basados en la fuerza de trabajo, el riesgo físico y de capital propio, en buena medida en la evasión y elusión fiscal -que en simple, no pagan los impuestos que deberían- en la precariedad laboral, en la competencia desleal a trabajadores precarios -incluso a pérdida primero, para luego elevar precios- en y la ausencia certera de regulación sobre las empresas, que ganan hasta un 30% de las transacciones, y no paran de crecer.
La dinámica de intercambio de bienes, servicios, e ideas intermediada por las tecnologías no es una mala idea y aquí quisiera instalar el debate de las ideas: el principio es interesante y bien podría utilizarse para ser más eficiente con recursos escasos, redistribuir oportunidades, incluso optimizar espacios y herramientas que se usen poco o nada, fomentando una economía más circular y sostenible, el caso es que ahí debe intervenir un marco normativo coherente, políticas públicas que faciliten y que partan de los derechos de las y los trabajadores, trazando mejor el campo de acción de las inversiones, los capitales y las ganancias de esta gig economy, que vino para instalarse y expandirse en la región.
foto: Associated Press /Fernando Vergara
Y si no viste la serie de Anfibia -que te lo recomiendo-, la primera huelga fue contra Rappi en Argentina. Aquí la nota.
Los periodistas Martín Caparrós y Diego Fonseca se hicieron una pregunta: ¿quién gana la Copa América de la corrupción? Resultó en este libro: 19 crónicas de Iberoamérica –sí, incluyendo a España- para transitar por un continente donde el principal deporte está en disputa entre el fútbol y la corrupción.
Y justamente me aguanté de escribir esta especie de anti-reseña hasta que la Copa América de fútbol esté en pleno ruedo. Porque el fútbol -si no lo sabremos los bolivianos en esta deplorable actuación en la Copa- está podrido por la corrupción. El fútbol nos encanta, nos reúne, nos ilusiona... pero está podrido por dentro, y lo sabemos.
Entonces, volviendo a la pregunta de Caparrós y Fonseca, y haciendo un real paralelismo con la Copa América, retomo el índice del libro y se hace súper difícil imaginar quienes serían "cabeza de serie", cómo se conformarían los bombos y los grupos, cuál sería "el grupo de la muerte".
Intenté un par de veces y la disputa es tan feroz que el ejercicio parece vano. Eso sí, debo decir, cual Catar en la Copa, en el libro España no pasa de la primera ronda. Muy bien escrita, engancha, conecta, pero, como dirían los comentaristas argentinos de Fox Sports, "no da la talla". Es corrupción de segunda división.
Así que resuelvo mi dilema saltándome etapas, con grupos imaginarios que se disputaron el pase de ronda por "diferencia de gol" y hasta "cantidad de tarjetas", por lo parejo que es la corrupción. Apuesto por mis cuatro semifinalistas: Honduras, Colombia, Cuba y México.
Las noticias falsas y la desinformación no son fenómenos nuevos. La práctica de distorsión, mentira o tergiversación de la noticia por algún fin ha sido una práctica de hace ya un par de siglos. El fenómeno conocido como fake news en la posverdad es una condición nueva y corrosiva que está afectando a la formación de opinión, a la credibilidad colectiva sobre medios, a la propia democracia.
Estuve en el programa No Mentirás junto a la conductora de radio y televisión, Analía Roca, y a uno de los mejores periodistas del país, Pablo Ortiz, para compartir criterios y analizar el fenómeno de las fake news en estos tiempos de posverdad en Bolivia.
Comparto algunos puntos clave que preparé para la entrevista:
Las noticias falsas y la desinformación no son fenómenos nuevos. La mentira ha estado presente en medios, políticos y figuras públicas desde hace siglos.
el fenómeno de las fake news en la posverdad se localiza en el ecosistema mediático y de formación de la opinión pública "donde pesan más las emociones, en vez de datos objetivos verificables" (citando a la académica peruana, Jacqueline Fowks).
Tenemos que diferenciar a la desinformación -como explico en el panel televisivo, la nota de los futbolistas y el supuesto pedido de incremento en el premio- que es un recurso de engaño centralizado y dirigido. Es decir, tiene una direccionalidad e intencionalidad predefinida entre actores precisos.
Las compañías detrás de las plataformas en Internet, como Facebook o Google, tiene mucha responsabilidad y tareas por hacer en este asunto. Sus algoritmos aún privilegian la viralización y la comercialización de contenidos sobreponiéndose al rigor o veracidad de la noticia.
¿Qué se puede hacer? Más Fact checking, un periodismo no tan dependiente de la declaración, el trascendido y el rumor, más colaboración entre medios y periodistas.
Lectura recomendada: Fowks, Jacqueline (2017). Mecanismos de la posverdad. Lima: Fondo de Cultura Económica (https://g.co/kgs/NySErN).
A 5 meses de la elección presidencial en Bolivia, entramos en la "etapa constitutiva" de las fuerzas electorales. Es decir, se consolidan las disputas narrativas y los segmentos de votos en disputa.
Justamente ayer, a 153 días de las elecciones, el periódico La Razón -en una buena lectura del timing electoral- publica una encuesta a nivel nacional sobre la intención de voto.
Tras su proclama, el apoyo del Secretario General de la OEA y estas encuestas, las filas masistas habrán comenzado la semana con una sonrisa. Tienen motivos para alegrarse, aunque otro par más para preocuparse.
En este post traduzco la encuesta en clave de configuración del escenario electoral y las alternativas que parecen marcar tendencia para las fuerzas en disputa.
Si tomamos como referencia la "fotografía" entregada por dicha encuesta, el resultado electoral sería muy cercano a este:
¿Por qué?
En Bolivia, el resultado final -y los escaños- se toman con el total de votos válidos. Lo que hice con la encuesta es proyectar el ausentismo y votos nulos/blancos histórico del país para recalcular cómo quedaría el resultado final. Así, el MAS-IPSP de Evo Morales ganaría las elecciones en primera vuelta por lograr una distancia de más de 10 puntos respecto del segundo.
Aquí no contamos con el voto en el exterior, que podría llegar a un 3 o 4 por ciento del padrón, y si se concentra en Argentina, el MAS-IPSP tiene serias condiciones de capturar 3/4 partes de ese voto, lo cual solo reforzaría su victoria con un +-46%.
El voto rural -sobrerepresentado por población en escaños- y la eventual victoria en 6 o 7 de los 9 departamentos, le dejaría al partido gobernante con la mayoría relativa de ambas cámaras, aunque esto podría tener matices, pues podría no ser tan fácil capturar escaños uninominales y quizá incluso disputas aún por verse en Chuquisaca, Santa Cruz, e incluso La Paz (los 2 departamentos con más votos, con más diputaciones plurinominales y uninominales).
En noviembre pasado se celebraron las elecciones legislativas en EE.UU. Los Demócratas lograron la mayoría en la cámara de Representantes generando un balance de poder y trabas políticas a varias iniciativas de la administración republicana de Trump.
Las jornada electoral también eligió a varios gobernadores de estados significativos en la política norteamericana como Texas, California, Nueva York o Florida.
De los resultados y los efectos no pretendo hacer más comentario, más bien me concentraré en comentar y mostrar algunas de las tendencias y lecciones más destacadas durante la campaña electoral de noviembre pasado.
Como saben, las maquinarias electorales en EE. UU. recaudan y gastan miles de millones de dólares -sí, 5 mil millones de dólares, según OpenSecrets.org- contratando estrategas de altísimo nivel, fabulosas agencias creativas, maquinarias comunicativas y de innovación, además de movilizando a miles de personas para dar vida a sus campañas.
Pero no todo es dinero. Rescato 4 ejemplos formidables de campaña: valentía, simpleza, emoción, disciplina táctica y relato (ah, y fantástico uso de tecnologías y redes sociales, en 3 de 4 casos). Veamos.
Los podcasts, -en simple y directo: un programa o canal radial por internet- son recursos aún poco posicionados en el universo de consumo digital en América Latina y el Caribe.
Aunque hay indicios que más y más nos apegamos, o regresamos, a esa esencia sonora y radial que fue dominante durante gran parte del siglo XX.
Ya sea en el trayecto hacia o desde el trabajo o centros de estudios, en una caminata, en el gimnasio, por citar un par de momentos de soledad, una buena variedad de podcast nos ofrecería información, entretenimiento, entrevistas de calidad, etc.
Los siguientes 2 podcasts me parecen singularmente importantes para discutir del uso político de recursos digitales, como el WhatsApp y los memes, que nos conducen a transformaciones de las relaciones de consumo y posición política, nuevas maneras de circular de mensajes que construyen "sentido común" en potenciales votantes o seguidores, así como los desafíos de las noticias falsas, la posverdad, la difamación o la exacerbación de sentimientos de odio, violencia o xenofobia.
La comunicación digital se instaló en el mundo del activismo como un aliado en el acceso a la información, facilitó la articulación y movilización de miles de causas, permitió llegar a influir en medios y tomadores de decisiones, dejó abierta la idea de que la rendición de cuentas y hasta la interpelación a figuras públicas es posible a través de canales y plataformas digitales.
Al menos todo lo anterior pensamos tras la primavera árabe y otros procesos políticos. La situación ahora es menos alentadora: Emergen una serie de iniciativas digitales que buscan atacar fenómenos ya instalados en redes sociales como las #FakeNews, la difamación y abusos, las cajas de resonancia, el sensacionalismo, la reproducción del odio, racismo, xenofobia, etc.
No podemos perder la esperanza ni la confianza en herramientas y recursos digitales que faciliten cambios hacia sociedades más justas, equilibradas, sostenibles y libres. Toca explorar más y mejores formas creativas y colaborativas para el activismo. Y de esto también hay varias ideas circulando en la región y el mundo, aunque poco en el país.
Así es que me lanzo con un nuevo proyecto: #ColabDigital. Una iniciativa de aprendizaje, exploración y construcción colaborativa para activismo digital.
Ideas de cambio + colaboración + acciones colectivas + digital = #ColabDigital
El #ColabDigital arranca con una convocatoria abierta, libre (y gratuita) que lespermitirá potenciar o arrancar un plan digital desde un colectivo de activismo, una organización social, una plataforma cívica, una campaña, medio de comunicación emergente, etc., tenga o no tenga personería jurídica, SIN COSTO!
Aunque mi dedicación a la fotografía aficionada a ido en deceso, y en consecuencia, fueron muchas menos fotografías, quise mantener esta "tradición" del blog por publicar una selección de fotos durante el 2018 (puedes ver las de los anteriores años: 2017, 2016, 2015, 2014, 2013, 2012 y 2011).
Hay cada vez menos fotos alojadas en Flickr, la verdad que el cambio de propiedad y las nuevas condiciones de uso hacen que la use menos, y cada vez más de Instagram. No es la opción ideal, he buscado superficialmente algunas alternativas a Flickr aunque aún sin decidirme.
Volviendo a las fotos y los lugares del 2018, estuve en varias ocasiones en Lima, con atardeceres de ensueño y rincones siempre atrayentes, también en la cautivadora Bogotá y la tranquila San José de Costa Rica. El viaje más largo del año fue a Kenia, donde pude tomarme un par de días para ir a un parque nacional (Hell's Gate) y disfrutar de la famosa sabana africana. Coincidí en Buenos Aires con la discusión de la ley de legalización del aborto y una reconfortante escapada familiar a la isla del Sol, un enigmático rincón de Bolivia.
Les dejo las mejores fotos del 2018 en Lima (Perú), Hell's Gate Nationa Park (Kenia), Isla del Sol (Bolivia), Buenos Aires (Argentina), San José (Costa Rica), La Paz (Bolivia).
9 y pico de la noche de un miércoles de octubre. En La Paz, aunque sea formalmente primavera, a esa hora y en la estación de Sopocachi de la línea amarilla del teleférico hace frío igualmente.
Ella sube a unos 6 u 8 escalones por delante. Delgada, bufanda en el cuello y bolso colgado en un hombro. Quizá sea estudiante o viene de algún curso. Ya en la plataforma para abordar las cabinas, en el último tramo, apuro el paso para alcanzar al cubo volador que está por cerrar sus puertas automáticas.
Con un movimiento rápido me siento en la butaca de madera, se cierra la puerta, comienza el bamboleo de la cabina al elevarse por el cable y tengo enfrente a la muchacha. Luz tenue, casi tétrica, son segundos de miedo, miedo de verdad.
Ella, sentada en la butaca, rápidamente se mueve hacia el rincón extremo de la cabina y saca su celular del bolso, que pone por delante como un objeto de protección. En una maniobra rápida, se pone los auriculares en las orejas y comienza a mover los dedos sobre la pantalla táctil.
La miro de reojo, hago lo mismo mientras pienso en detalle de la situación. A 20 metros sobre el aire, con las cabinas cerradas y en movimiento, no hay otra que compartirla hasta llegar a la siguiente estación. Miedo de verdad. Pero en ella.